La UE selecciona una investigación gallega para crear fármacos antitumorales

Los científicos del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago podrán usar un sofisticado laboratorio alemán para sus ensayos

Collado (en el centro) junto con su equipo en una imagen de archivo
Collado (en el centro) junto con su equipo en una imagen de archivo

Redacción / La Voz

La historia de la quimioterapia se remonta a los años de la Segunda Guerra Mundial. La armada de Estados Unidos tenía atracado en el puerto italiano de Bari un barco que contenía bidones de gas mostaza y que fue bombardeado por los nazis, generando una fuga masiva del gas tóxico. «Los americanos aprovecharon el incidente para investigar los efectos sobre la población local. Descubrieron que todas las células sanguíneas morían. Uno de los médicos que participó en aquel experimento trabajaba con enfermos de leucemia y cuando terminó la guerra decidió probar lo mismo con sus pacientes para ver si acababa con las células malignas. Fue el primer razonamiento e intento de usar un veneno para matar células», explica Manuel Collado, científico del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS). La ciencia abría de esta forma una línea de investigación que acabaría recorriendo todos los laboratorios del planeta con un idea sencilla: encontrar compuestos capaces de matar células.

La experiencia acumulada durante décadas reveló el éxito de la quimioterapia porque tiene la capacidad de borrar un tumor, pero también un contratiempo. A veces no puede eliminar todas las células tumorales y las que sobreviven, aunque quedan dañadas, pueden acabar reactivándose o alterar negativamente su entorno. «Llegan a ser incluso más agresivas que las originales. A este estado zombi se conoce como senescencia celular, y es exactamento lo que mismo que ocurre durante el envejecimiento», apunta Collado, que dirige el grupo de Células Madre en Cáncer y Envejecimiento que trabaja actualmente en el diseño de un fármaco que pueda actuar sobre estas células senescentes.

«Son medicamentos que llamamos senolíticos. Hay muchos centros de investigación y empresas de todo el mundo trabajando con ellos por sus aplicaciones para tratar el envejecimiento. Lo que nosotros hemos hecho es aplicar estos fármacos para atacar el cáncer. Si usamos los senolíticos tras la quimioterapia podemos acabar definitivamente con estas células que quedan dañadas, pero que siguen causando problemas. Por tanto, se conseguiría un tratamiento mucho más eficaz», sostiene.

El equipo de Collado, con la colaboración del grupo BioFarma de la USC que dirige la doctora Mabel Loza, ya consiguió hace un año crear una serie de compuestos químicos con capacidad senolítica que dieron resultados muy esperanzadores. Ahora, la Unión Europa, a través del programa Openscreen-Drive, ha seleccionado este enfoque para diseñar fármacos que puedan combatir los tumores de mama más agresivos. El equipo de Collado podrá usar las instalaciones de la Unidad de Cribado do Leibniz Forschungsinstitut für Molekulare Pharmakologie (FMP) de Berlín. «Lo que podemos hacer con la financiación que nos han dado es trasladar los ensayos de Santiago a Alemania. Allí podremos usar los sistemas automatizados y, sobre todo, un recurso muy valioso que tienen: una colección de más de 120.000 compuestos químicos con lo que podremos experimentar de manera sistemática para ver cuál de ellos tiene la capacidad de matar células senescentes», concluye el investigador.

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