Turismo y covid-19: los catamaranes de la Ribeira Sacra, a un 30% de lo normal

Las rutas fluviales del Sil y el Miño estuvieron activas este 2020 la mitad de tiempo de lo habitual y con el aforo de los barcos reducido a la mitad

Uno de los barcos de la Diputación en el embarcadero Ponte do Sil, en Monforte, el más utilizado
Uno de los barcos de la Diputación en el embarcadero Ponte do Sil, en Monforte, el más utilizado

Monforte / La Voz

Las rutas fluviales que gestiona la Diputación en la Ribeira Sacra han movido en lo que va de año a algo más de 14.300 viajeros. Las estadísticas de uso de estos barcos turísticos están marcadas por la crisis del coronavirus, que impidió abrir el servicio en Semana Santa y que obliga a restringir el aforo a bordo. Los responsables del área de turismo de la Diputación creen que las cifras son buenas, teniendo en cuenta con todas las dificultades que supone esta situación.

 A estas alturas del año, lo normal sería que las rutas fluviales del cañón del Sil y del embalse de Os Peares, en el Miño, llevasen seis meses en funcionamiento prácticamente ininterrumpido. En este 2020 marcado por la pandemia, a principios de septiembre los barcos solo llevan tres meses navegando. Y como además solo admiten el 50% del pasaje que podrían llevar, la comparación con otros años es prácticamente imposible.

En todo caso, comparar sí sirve para poner en contexto estas cifras y comprobar la incidencia de la crisis sanitaria en estas rutas, probablemente el reclamo turístico más reconocible de la Ribeira Sacra. En el año 2018, en el período de seis meses que va entre abril y agosto, se vendieron algo más de 40.000 billetes. El año pasado, la Diputación ofreció un balance de siete meses, entre abril y septiembre, y en ese margen de tiempo los viajeros fueron 58.000. Es decir, que este año el movimiento en torno a estas rutas es apenas un 30% del que viene siendo habitual en un año normal.

La responsable del área de Turismo de la Diputación, Pilar Garcia Porto, apuntó este viernes durante la presentación de este balance que «os datos demostran que a das rutas fluviais é unha oferta turística atractiva na nova normalidade, pois reúne grandes fortalezas ao tratarse dunha actividade ao aire libre e en pleno contacto coa natureza».

El turismo de la Ribeira Sacra resiste mejor que la playa y el Camino de Santiago

Carlos Cortés
Un grupo de turistas frente a la catedral de Lugo el pasado 29 de agosto
Un grupo de turistas frente a la catedral de Lugo el pasado 29 de agosto

La cifra de turistas cae el doble en el Camino Francés y la comarca de A Mariña

El balance turístico del verano del coronavirus en la provincia de Lugo no estará completo hasta que se conozcan los datos de ocupación en el mes de agosto, pero los de julio ya apuntan algunas pistas fiables. Las cifras de julio dibujan el escenario de caída generalizada que ya se esperaba, pero en el detalle y por zonas hay números significativos. El primer mes fuerte del verano para el turismo se saldó este año con un 60% menos de clientes para los hoteles de la provincia. El descenso es similar en el centro de Lugo y en la comarca costera de A Mariña, pero en estas dos zonas es el doble que en la Ribeira Sacra.

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