«Se vas morrer, a intelixencia artificial ten que saber explicarche por que»

Santiago celebra esta semana el mayor congreso europeo sobre una de las tecnologías más revolucionarias de la historia

Senén Barros (el cuarto por la derecha) junto al comité organizador del ECAI 2020
Senén Barros (el cuarto por la derecha) junto al comité organizador del ECAI 2020

Redacción

La inteligencia artificial (IA) está llamada a transformar el mundo de la misma forma que lo hizo en su día la electricidad. «Na última década a inversión global nesta tecnoloxía pasou de 1.000 a 50.000 millóns de dólares», reconoce Senén Barro, presidente del comité organizador de la Conferencia Europea de Inteligencia Artificial (ECAI) que acoge Santiago de manera virtual debido a la pandemia y que organiza el Centro Singular de Investigación en Tecnologías Inteligentes (CiTIUS). A pesar de las dificultades, el éxito del evento que se celebra cada dos años desde 1974 está siendo abrumador, con 5.171 participantes de 103 países y una presencia muy notable de investigadores chinos.

En este congreso en el que se comparte conocimiento y experiencias sobre la aplicación de la IA en diferentes campos, Europa debate sobre su modelo de desarrollo frente al asiático y el americano. «Estados Unidos lidera mundialmente a IA, sobre todo a nivel de investigación, pero está demasiado vencellada as grandes empresas, coma Google ou Amazon. China estalle pisando os talóns. Xa é a primeira potencia en produción científica, algo que se confirma neste congreso, e ademais o goberno está a apostar fortemente por esta tecnoloxía. Isto fará que acabe superando os Estados Unidos», reconoce Barro.

Europa quiere crear un modelo alternativo centrado en las personas. «É o que adoitamos chamar unha intelixencia artificial confiable, que significa que ten que ser explicable. Os sistemas non só deben actuar correctamente, senón que debemos ter garantías de que é así. As máquinas terán que xerar explicacións para usuarios sen coñecementos técnicos nin matemáticos», apunta.

Si una máquina puede detectar en un humano una leucemia, no solo deberá detallar cómo se ha llegado a ese diagnóstico sino que, también, debe desarrollar la capacidad para responder a preguntas tan humanas de la naturaleza de ¿cuánto tiempo de vida me queda o cómo será mi día a día?. Esta es la tecnología que quiere diseñar Europa, la misma que sea entendida ,además, como un aliado para evolucionar y no un enemigo para retroceder en derechos o calidad de vida. «En China os cidadáns ven a IA como algo positivo. O que temos que conseguir é que os investimentos acaben creando empresas e emprego, ou non teremos nada que facer fronte a China e Estados Unidos. Pero nestes momentos a situación de Europa nesta carreira podería definirse como parálise por análise. Está tardando en tomar decisións e corre o risco de morte por inacción», advierte Barros.

Si Galicia quiere ser protagonista en ese futuro tan sofisticado que anticipa la inteligencia artificial debe apostar fuerte por el capital humano, algo en lo que insisten mucho los investigadores de la comunidad. «Preocúpame que non haxa nestes momentos unha oferta docente maior. A Universidade de Santiago acaba de facer unha proposta para crear un grao de intelixencia artificial, o cal sería un paso significativo. Pero necesitamos que a oferta docente tamén chegue á formación profesional, en investigación, e atraer talento de fóra, algo que a día de hoxe que resulta complicado por que non somos competitivos», lamenta.

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