El brote de la residencia de O Incio crece a un ritmo de una muerte al día

Es el más letal de los registrados en Galicia después del estado de alarma


Monforte / La Voz

En Galicia hay en estos momentos brotes activos de coronavirus con más efectos en la vida cotidiana de las áreas directamente afectadas, como los de Lugo y Arteixo, pero ninguno tan letal como el que sacude la residencia de mayores de O Incio. Desde que se detectó el primer caso, casi la mitad de los fallecimientos con covid-19 en Galicia corresponden a personas mayores que vivían en este centro asistencial. Las muertes de O Incio son un tercio de las veintidós que se han producido en Galicia desde el final del estado de alerta sanitaria. Y desde el viernes, el ritmo de fallecimientos vinculado a este geriátrico es de uno al día.

El primer caso vinculado a la residencia de O Incio, el de una trabajadora que se contagió en el brote de Monforte, se produjo el 19 de agosto. En estos últimos trece días, murieron en Galicia quince personas con coronavirus. Siete de esas quince eran internas del geriátrico de O Incio. El séptimo de estos fallecimientos se produjo ayer. Era un hombre de 90 años que había sido hospitalizado en Lugo. Ocho de los pacientes con covid-19 que estaban ingresadas ayer en el hospital de Lugo son internos de la residencia de O Incio.

Las familias con personas mayores en este geriátrico asisten con angustia a todo lo que está pasando, y lo cierto es que no encuentran datos que les permitan ser optimistas. Cuando el día 21 se supo que ya estaban contagiados casi la mitad de los 120 residentes y ocho trabajadores, aquellos que habían dado positivo fueron agrupados en la planta baja del edificio y a los que se suponía libres del virus los trasladaron al primer piso. Después de cubrir las bajas de los positivos registradas en la plantilla, formada por cerca de cincuenta personas, se formaron además dos equipos de trabajadores, uno para los positivos y el otro para los demás, sin contacto entre sí y con equipos de protección reforzados. Eso no impidió que el número de positivos aumentase en la segunda tanda de PCR, que se hizo el día 25. Si cinco días antes había en el centro 68 contagiados, en ese momento eran ya 87. Y el día 29, la tercera ronda de pruebas todavía dio seis positivos más, cinco entre los mayores y uno en la plantilla.

No parece fácil saber en estos momentos si las medidas de contención no han hecho el efecto esperado o si, por el contrario, los nuevos contagios que van apareciendo son en realidad del principio del brote y las pruebas no los habían detectado hasta ahora.

En la Consellería de Política Social dicen que la prioridad ahora es atender lo mejor posible a los residentes y curar a todos los que sea posible.

Mañana se cumplen catorce días desde que empezó este brote. Si todos los contagios fuesen previos a la detección del primer caso, no debería haber ya muchos nuevos diagnósticos positivos entre los veinticinco mayores que por ahora se han librado.

Pruebas a doscientos vecinos para comprobar si también está fuera

El cribado de O Incio incluirá pruebas a aproximadamente doscientos vecinos y se llevará a cabo hoy. Este muestreo colectivo entre los vecinos pretende determinar el alcance del brote local de coronavirus fuera de la residencia de mayores, que es el lugar en el que surgió. La Consellería de Sanidade, que todavía no ha facilitado información oficial alguna sobre este cribado, llamó ayer a los vecinos a los que les van a realizar las pruebas. Las personas citadas tendrán que pasar hoy por la mañana por la sala de usos múltiples del Ayuntamiento de O Incio para que personal sanitario desplazado desde Lugo les tome las muestras que serán utilizadas para hacer los test PCR. La realización de este cribado fue solicitada a la consellería por el alcalde de O Incio, Héctor Corujo, el 22 de agosto, el día que se supo que el brote de coronavirus de la residencia de O Incio estaba descontrolado.

«El sabe que algo pasa porque non o imos ver»

«Segundo a carga de virus que colla pode seguir adiante: eu espero que todo vaia ben, pero non sei...». Marisol Pereiro Gallego quiere ser optimista, pero tiene miedo. Su marido es uno de los internos de la residencia de mayores de O Incio. En la primera prueba diagnóstica que le hicieron dio negativo, pero en la segunda ya no tuvo tanta suerte y ahora es uno de los 92 internos que se han contagiado. En todo caso, no tiene ningún síntoma de la enfermedad. Su familia sabe que en cualquier momento puede ponerse enfermo, así que tratan de seguir al minuto lo que sucede dentro.

El marido de Marisol Pereiro vivió hasta hace solo once meses con ella en la casa familiar, situada en una parroquia de O Incio, a unos pocos kilómetros de la residencia. Él tiene 80 años y su cabeza funciona perfectamente, pero sus problemas de movilidad obligaron a la familia a buscarle una plaza en el geriátrico. Su mujer lo visitaba cada dos días. Hasta que el día 19 la residencia quedó cerrada a cal y canto. «El sabe que algo pasa -dice Marisol- porque hai moito que non o imos ver». Desde luego, ella no se lo ha dicho, porque teme que si se entera pueda sufrir un bajón anímico importante.

Como el resto de las familias, la de este hombre fue avisada de la existencia del brote por representantes de la Fundación San Rosendo, la entidad propietaria de este centro asistencial, intervenido por la Xunta desde el día 21.

Antes de todo esto, Marisol Pereiro estaba contenta con el funcionamiento de la residencia y con la atención que recibía su marido. Ahora está muy preocupada, pero no busca culpables. Ella cree que el virus entró allí como pudo haber entrado en cualquier otro geriátrico.

Tampoco le parece raro que se propagase tanto una vez dentro: «Se é tan contaxioso é fácil que se estenda».

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