Una conexión inesperada en el Polo Sur

Un nuevo trabajo científico desarrollado desde la base norteamericana de McMurdo ha encontrado una conexión entre los trópicos y la Antártida

Imagen de la base McMurdo de Estados Unidos en la Antártida
Imagen de la base McMurdo de Estados Unidos en la Antártida

redacción / la voz

La Antártida es la zona más aislada del planeta, tanto geográfica como climáticamente. La famosa corriente circumpolar mantiene el continente al margen de lo que sucede en el resto del mundo. Esto no quiere decir que sea inmune a los cambios que se están produciendo en la Tierra, pero sí que son más sutiles, por ejemplo, que en el Ártico. Un nuevo trabajo científico desarrollado desde la base norteamericana de McMurdo en el Polo Sur incluso ha encontrado una conexión entre los trópicos y la Antártida. Se trata de la primera observación en el extremo austral de la Tierra de una Oscilación Cuasi-Bienal (QBO), un patrón de circulación atmosférica que se origina en el ecuador y que sigue un ciclo de dos años en el que el viento va cambiando la dirección (de oeste a este y de este a oeste).

La investigación señala cómo los vientos en los trópicos afectan al extremo sur, en particular el vórtice polar, responsable de las irrupciones de aire polar en las latitudes medias. En Galicia la rotura del cinturón de vientos que confina el aire gélido se traduce en olas de frío y formación de potentes borrascas. «Ahora hemos visto cómo este patrón atmosférico se propaga desde el ecuador hasta las altas latitudes de la Antártida, mostrando cómo estas regiones lejanas pueden vincularse de maneras que no conocíamos antes», explica Zimu Li, de la Universidad de Colorado (Estados Unidos). «Esto puede mejorar nuestra comprensión sobre la circulación atmosférica a gran escala y cómo los patrones en un área del mundo pueden ondular en todo el mundo», sostiene Xinzhao Chu, autor principal del trabajo.

El estudio señala que el vórtice antártico se expande durante la fase este de la Oscilación y se contrae durante la fase oeste. Los científicos cree que cuando cambia el comportamiento del vórtice polar, eso, a su vez, afecta el comportamiento de las ondas atmosféricas llamadas ondas de gravedad, que viajan a través de diferentes capas de la atmósfera.

Durante los últimos nueve años, los miembros del equipo liderado por Chu han pasado largas temporadas en la estación McMurdo, soportando las condiciones más extremas, meses de completa oscuridad y temperaturas de hasta 40 grados bajo cero. Todo para obtener unos datos de lo más valiosos. Estas mediciones, junto con 21 años de registros atmosféricos de la NASA, han sido fundamentales para los realizar estos hallazgos. «Los investigadores pueden ahora utilizar esta nueva información para modelar y tratar de predecir mejor el clima, incluida la variabilidad de la atmósfera y el espacio y el cambio a largo plazo» reconoce Chu.

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