El hijo de Camilo Sesto, el heredero estresado

Camilo Blanes niega haber tocado fondo con sus adicciones y culpa de su deterioro al «estrés y la tensión»


Madrid / Colpisa

El heredero, novelón de casi 700 páginas sobre la familia Bultó que a muchos les está amenizando el asfixiante verano del coronavirus, podría ser también el título de otra novela con Camilo Blanes Ornelas como protagonista, aunque esta vez más que histórica sería casi de terror. Conocido como Camilín, el único hijo de Camilo Sesto lleva todo el verano dando que hablar, y no precisamente para bien.

Desde la muerte del cantante, el pasado septiembre, el culebrón en torno a su descendiente no ha parado de crecer. En él se mezclan adicciones, mala vida, una madre que se ve incapaz de enderezar a su hijo, problemas con el reparto de la herencia e incluso acusaciones de robo... Las cajas fuertes de Camilo Sesto «han sido saqueadas». Eso afirma Lourdes Ornelas en la revista Lecturas. Por si no hubiera habido ya bastante polémica con el albacea del testamento del cantante, la madre de Camilín añade ahora un elemento más para el escándalo. Sostiene que los abogados enviaron a «gente con sopletes para abrir las cajas fuertes de Camilo» y que allí no quedó «ni un reloj, ni un cuadro de valor, ni nada». Según relata, incluso arramblaron con el Mercedes y la moto propiedad del artista.

«Por escrito»

Sin embargo, su hijo la desmiente. El vaciado de las cajas fuertes fue algo que, según él, «mi padre dejó por escrito». Mientras Ornelas se centra en lo material, Camilín, a sus 36 años, heredero de más de dos millones de euros en efectivo, se dedica a autograbarse en un estado lamentable... Hace unos días subió un vídeo a su Instragam en el que se le apreciaba una dicción resbalosa, un lenguaje inconexo y la apariencia de estar bajo los efectos de alguna sustancia. «Ha tocado fondo», fue la conclusión general. Poco después, sin embargo, el errático heredero reapareció para puntualizar que se encuentra muy bien de ánimo y de salud. El preocupante vídeo es, según sus palabras, producto de un momento «de ocio y entretenimiento». Y su aspecto desmejorado, fruto «del estrés y la tensión».

Su madre, que actualmente no convive con él, no opina lo mismo. Afirma que las adicciones de su hijo vienen de lejos y que necesita urgentemente ayuda profesional. «No es tan fácil inhabilitarlo», declaró en Sálvame. Pero, a pesar de todo, Ornelas le defiende. «Es un problema de salud. Él cuando está bien se da cuenta y lucha por dejar los malos hábitos haciendo deporte». Lo malo es que, hasta ahora, las recaídas han sido constantes. «Yo aquí me veo sola -ha confesado Ornelas-. En México sé cómo solucionarlo, pero aquí es más seguido y no me siento capacitada. Siempre me dice que no va a volver a pasar, pero llevamos mucho tiempo así y la cabeza no me da para más. Estoy agotada».

Instalado en la mansión de Torrelodones que ha heredado de su padre, donde ha despedido al personal de servicio y vive, según cuentan sus allegados, en un estado de abandono, lo peor que le puede pasar ahora mismo a Camilo Blanes Ornelas no es tocar fondo él, sino que lo haga su madre, la persona que mejor le conoce y que lleva años luchando por salvarlo de sí mismo.

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