Chapuzón solitario en agua caliente

A pocos metros de la única iglesia de Galicia que tiene todas las inscripciones de las lápidas en gallego se expande el embalse de Belesar y sobre él, un viejo embarcadero abandonado que sirve de trampolín


El embalse de Belesar pasa por los ayuntamientos lucenses de Taboada, Chantada, O Saviñao, Paradela, O Páramo, Guntín y Portomarín. Con una superficie de aproximada de 2.000 hectáreas, este es el encoro más grande del río Miño.

A siete kilómetros de Paradela y ocho de Portomarín está la iglesia de San Facundo de Ribas de Miño. Aunque el monumento del siglo XIII está cerrado al público porque ya no se oficia misa, el enclave natural y artístico que lo rodea se merece una visita. Además, y como particularidad, aquí está el único cementerio de Galicia que tiene todas las inscripciones de sus lápidas en gallego.

A pocos metros de este templo, que fue declarado Monumento Nacional en el año 1982, entre casas de piedra y vides aparece un mirador frente al que se expande el embalse de Belesar. Tan solo hay que coger la pista que pasa frente a la iglesia. Es muy estrecha, por lo que es recomendable bajar a pie y disfrutar de las vistas. Junto a esta terraza natural hay un embarcadero en desuso que tiene ahora forma de banco y permite hacer una parada para pensar, sentir y disfrutar del silencio. De fondo, tan solo se escuchan los pájaros y algún perro que, como se dice en las zonas rurales, «dá as horas con gusto».

 Un baño de paz

Aunque no es una zona habilitada para el baño y suele estar desierta, de vez en cuando hay quien se atreve a probar el agua. «Vivir en una gran ciudad y volver a casa es un lujo. Pero poder tomar aquí el sol y darnos un baño, es otro nivel», comentaba hace apenas unas semanas un joven que regresó a su aldea natal tras muchos meses encerrado en Barcelona por culpa de la pandemia de coronavirus.

Al entrar en el agua, una sensación de calidez se apodera del cuerpo, algo raro en Galicia, donde el frío aprieta en ríos y playas. Para bajar, varias piedras sirven como escalera natural. Ya en el interior del embalse, solo queda disfrutar y recordar que bajo sus aguas descansan las aldeas del antiguo Portomarín, cuyas viviendas fueron desplazadas hasta su ubicación actual cuando se decidió hacer este encoro sobre el Miño.

Cómo llegar

El enclave está a 40 minutos de Lugo. Al llegar a Portomarín, se cruza el puente nuevo y, unos metros después, hay que girar a la derecha para salir de la LU-633 y seguir las indicaciones.

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