EE.UU. avanza en su guerra fría con China con el veto a TikTok y WeChat

Los analistas señalan que estas app utilizan los datos como Facebook e Instagram


china / colpisa

A primera vista, TikTok parece una aplicación inofensiva. Sirve para grabar y publicar vídeos divertidos, llenos de efectos ingeniosos que se sincronizan con músicas pegadizas. Hay bailes, retos, montajes y algún clip de actualidad. Así, en un mundo con menguante capacidad para mantener la atención, su éxito ha sido rotundo: se ha descargado más de 2.000 millones de veces y suma ya 800 millones de usuarios.

Su funcionamiento es tan sencillo que resulta adictivo, hasta el punto de que psicólogos se han referido al programa como «heroína digital» y han advertido de los efectos nocivos que puede tener, sobre todo entre los adolescentes. A Trump también le preocupa, pero por razones de otro tipo: TikTok es propiedad de Bytedance, el gigante tecnológico que ha logrado lo que parecía imposible, desarrollar una aplicación china con éxito global. Lo mismo sucede con WeChat (el WhatsApp chino) y Tencent.

Según asegura el presidente de Estados Unidos, el problema está en que, a pesar de que las versiones internacionales de estas aplicaciones operan con independencia de las equivalentes en China -llamadas Douyin y Weixin- y mantienen servidores fuera del gigante asiático, «son una amenaza para la seguridad nacional, la política internacional y la economía de Estados Unidos». El secretario de Estado, Mike Pompeo, criticó que, además, «comparten con el Partido Comunista datos de los usuarios entre los que se incluyen datos faciales, de localización, de contactos y el número de teléfono».

Censura y fallos de seguridad

Varios senadores escribieron una carta a los directores de los diferentes servicios de Inteligencia preocupados porque TikTok «puede manipular el discurso político, sembrar la discordia entre los americanos y lograr que se materialicen sus preferencias». A menudo, los especialistas señalan que la aplicación móvil censura temas peliagudos para China, como el tratamiento que el país da a la minoría musulmana uigur, y varios análisis han demostrado que TikTok tiene fallos de seguridad y envía diferentes tipos de datos a los servidores de la empresa cuando se reinicia.

El Ejecutivo de Trump no ha ofrecido ninguna prueba que sustente sus denuncias, pero señala que las leyes chinas no dejan margen de maniobra: si las Autoridades exigen datos, las empresas deben proporcionarlos. Por todo ello, Washington decidió el viernes prohibir ambas aplicaciones en el plazo de 45 días. Lógicamente, China ha puesto el grito en el cielo. «La prohibición de TikTok y WeChat convierte a Trump en un pirata moderno», escribió el diario Global Times, controlado por el Partido Comunista. Y analistas independientes afirman que, en lo que se refiere a la recolección y tratamiento de datos, TikTok no hace nada que no hagan competidoras estadounidenses como Facebook o Instagram. El propio primer ministro australiano, Scott Morrison, aseguró el pasado martes que, tras una exhaustiva investigación, su país no ha encontrado «ninguna evidencia que sugiera un uso malintencionado de los datos de los usuarios» y descartó una prohibición como la que India también decretó hace unas semanas.

En el caso de TikTok, Washington ha puesto a la empresa en un dilema, porque podría evitar el veto si vende su división estadounidense a una empresa no china antes del 15 de septiembre. China ha calificado este chantaje de «robo», «una completa manipulación política» y «un acto de bullying», pero Microsoft ya ha mostrado su interés por la aplicación.

Todo apunta a que, dadas las circunstancias, alguna empresa americana se hará con TikTok a precio de saldo. Será un golpe duro para las ambiciones internacionales de Bytedance, pero no tendrá gran impacto en sus cuentas, ya que más del 80% de sus ingresos proceden de la versión china de la app. No obstante, hay una clara lectura política: Estados Unidos ha declarado la guerra a China en los ámbitos comercial y tecnológico, y las ‘apps’ chinas siguen el camino de Huawei para convertirse nuevas víctimas de la batalla por la hegemonía mundial que libran las dos superpotencias. No obstante, TikTok ya ha anunciado que apostará ahora por Europa: invertirá 420 millones de euros en su nuevo centro de datos.

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