Una actividad ciclónica «extrema»

La Agencia del Océano y la Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) acaba de actualizar la previsión para una temporada que prevé «extremadamente activa»


redacción / la voz

La actividad ciclónica en el Atlántico se ha comportado justo como se esperaba, de manera activa. Pero ahora comienza la época del año en la que aumenta la formación e intensidad de los sistemas de bajas presiones tropicales que pueden acabar convirtiéndose en huracanes mayores, con categoría 3 o superior. De momento el Centro Nacional de Huracanes ya han nombrado 9 ciclones. El último fue Isaías, que llegó a ser huracán de categoría 1.

La Agencia del Océano y la Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) acaba de actualizar la previsión hasta el 30 de noviembre, cuando termina la temporada. Y si al comienzo de la misma predijo una época «activa» ahora acaba de señalar que lo que resta de temporada será «extremadamente activa». «Las condiciones oceánicas y atmosféricas actuales que hacen posible una temporada de huracanes extremadamente activa son temperaturas de la superficie del mar más cálidas que el promedio en el Atlántico tropical y el Caribe, cizalladura vertical reducida del viento, alisios tropicales más débiles en el Atlántico y un monzón mejorado en África occidental. Se espera que estas condiciones continúen durante los próximos meses», explica Gerry Bell, investigador en Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

Los científicos también señalan dos fenómenos que aumentan la probabilidad de que los próximos meses sean muy movidos en el vecino océano. «Uno es la fase cálida en curso de la Oscilación Multidecadal del Atlántico, que reapareció en 1995 y ha estado favoreciendo temporadas de huracanes más activas desde entonces. Otro factor climático que contribuye este año es La Niña, que debilita la cizalladura del viento sobre la cuenca Atlántica, permitiendo que las tormentas se desarrollen e intensifiquen», sostiene Bell. 

Huracanes en Galicia

Esta actualización de la previsión sobre la actividad ciclónica en el Atlántico afecta directamente a Galicia. Si el número de ciclones tropicales aumenta, también lo hace la probabilidad de que alguno de los gigantes de la atmósfera que suelen nacer cerca de Cabo Verde se desvíe hacia el norte, sea absorbido por la circulación general atmosférica en nuestras latitudes, que sopla del oeste, y acabe afectando a la comunidad gallega. En los últimos años ha pasado en varias ocasiones, desde Ophelia en el 2017 hasta Pablo en el 2019. El caso de Pablo fue realmente llamativo ya que pasó de ciclón tropical a huracán frente a las costas gallegas. Nunca antes se había producido un evento meteorológico de esta naturaleza. Galicia no debe quitar ojo al Atlántico.

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