La sirenita que llegó de Brasil

Los abuelos de Eloa la han traído a Galicia con la esperanza de que la puedan operar de los pies equinovaros que le impiden caminar. «Soy una sirena», dice ella

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La sirenita que llegó de Brasil Los abuelos de Eloa la han traído a Galicia con la esperanza de que la puedan operar de los pies equinovaros que le impiden caminar

Oza-Cesruas / La Voz

Las sirenas no necesitan tobillos. Eloa Camilly, una niña brasileña de 8 años, sí los tiene, pero colocados en forma de cola de pez. «En el agua soy una sirena», dice mientras sus abuelos la graban en la arena de Barrañán (Arteixo), arrastrándose por esa frontera cambiante que dibujan las olas en su trayecto final. Los abuelos no se cansan de grabarla. Nunca habían visto a la niña tan integrada con el entorno. Por momentos Eloa se queda quieta, como pensando si se adentra o no en la ondulación atlántica. Y entra. Y sale. Y mientras lo hace canta, pero el canto de Eloa no es un mensaje falso, no es un canto de sirena al uso. Es sincera. Su canto dice que ahí, en medio de las olas, es feliz.

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