Indignación porque la reconstrucción sanitaria excluye al colectivo de urgencias

Numerosas sociedades científicas se han mostrado en contra de este dictamen

Entrada del servicio de urgencias del Hospital Montecelo, de Pontevedra
Entrada del servicio de urgencias del Hospital Montecelo, de Pontevedra

El Congreso de los Diputados aprobó hace unos días el dictamen sanitario de la comisión para la reconstrucción social y económica. Lo hizo, además, con amplia mayoría, por 256 votos a favor y 88 en contra, contando con el respaldo de PSOE, PP, Unidas Podemos y Ciudadanos. Un texto que pretende abrir una profunda reforma en la sanidad tras la pandemia del coronavirus. Y precisamente si durante la crisis del covid-19 hubo un servicio en primera línea de batalla ese fue el de las urgencias hospitalarias y el de las emergencias. Toda la sanidad se implicó de lleno, pero áreas como las ucis, urgencias o salud pública, entre otras, tuvieran particular relevancia.

El dictamen, sin embargo, ni menciona a las urgencias —tampoco a otros servicios—. En todo el texto esta palabra solo aparece dos veces, vinculada a la atención primaria. Esto ha indignado a los profesionales. En general ha habido críticas por parte de todas las sociedades científicas, pero en este caso particular la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) lamenta que se pierda la oportunidad de reformar unos servicios que llevan años clamando por cambios. «Llevamos años y pedimos siempre lo mismo: plantillas estructuradas, homogéneas, estables y con contratos, no que esto sea una zona de paso», dice Tato Vázquez Lima, presidente de Semes Galicia.

Y es que por no tener no tienen ni especialidad, pese a ser uno de los pocos países europeos sin ella: «solo no existe en Portugal, Chipre y España, pese a que hay una directiva que insta a regular la formación de las urgencias y emergencias, e incluso detalla que debe ser de cinco años». En la práctica, los urgenciólogos proceden de especialidades diferentes, fundamentalmente familia o medicina interna, y su nivel de inestabilidad es alto. «Hay comunidades que llevan 20 años sin un proceso selectivo», explica Vázquez Lima.

La necesidad es clara. Junto a la atención primaria, que sí cuenta con un capítulo propio en el dictamen sanitario, urgencias y emergencias es el área que más precisa una reforma, «llevamos arrastrándolo desde años, y la pandemia lo único que ha demostrado es que tenemos un problema serio. No es lógico que a un accidentado de tráfico lo pueda atender un médico de una especialidad que no ha visto un politraumatismo en su vida», apunta el especialista. Crear plantillas estables y con servicios homogéneos en base a estándares comunes en todo el país es lo que quieren estos profesionales, que ven cómo se escapa una oportunidad tras la crisis. «Si la excusa es la pandemia, las urgencias estuvieron en primera linea. Dedícale un apartado, al menos dos páginas», lamenta Tato Vázquez.

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