¿Cúanto dura la inmunidad colectiva?

Los expertos dudan de los estudios que dicen que permanece solo unos meses


The Atlantic Online

Fueron los titulares más deprimentes que he leído en todo el año. Y eso es mucho decir. «La inmunidad al covid-19 puede perderse en meses», declaró The Guardian a mediados de julio, basándose en un nuevo estudio del Reino Unido. Forbes aceleró sombríamente la línea de tiempo: «Estudio: la inmunidad al coronavirus puede desaparecer en cuestión de semanas». Y el San Francisco Chronicle llevó las cosas a un lugar verdaderamente oscuro: «Con los anticuerpos del coronavirus desapareciendo rápidamente, las vacunas también se desvanecen».

Aterrorizado, decidí leer el estudio que dio pie a los miles de titulares y no salí mucho menos asustado. Investigadores del King's College London habían examinado repetidamente a más de 90 personas con covid-19, entre los meses de marzo y junio. Varias semanas después de la infección, en su sangre nadaban los anticuerpos, que son las proteínas que combaten los virus. Pero dos meses más tarde, muchos de estos anticuerpos habían desaparecido.

Llamé entonces a varios científicos para que me ayudaran a entender mejor el estudio y poder aliviar mi ansiedad apocalíptica. Su respuesta fue la siguiente: por favor intenta calmarte, pero no esperes que te hagamos sentir completamente despreocupado. «Definitivamente estaba muy preocupado cuando vi los titulares», afirmó Shane Crotty, virólogo del Instituto de Inmunología de La Jolla. «Pero luego miré los datos. Y en realidad, al mirar los datos, me siento bien al respecto».

Al hablar de inmunidad adquirida nos referimos a la memoria celular. Cuando nuestros cuerpos luchan contra una infección, queremos que nuestro sistema inmunitario recuerde cómo vencerla nuevamente, como una persona que, después de resolver un gran rompecabezas, reconoce y recuerda cómo colocar las piezas la próxima vez. El objetivo de la vacunación es enseñar al sistema inmunitario esas mismas lecciones de resolución de problemas, sin exponerlo al virus completo.

Por esa razón el estudio del King ‘s College inicialmente parecía tan terrible. La investigación encontró que la cantidad de un cierto tipo de anticuerpos activos, llamados «anticuerpos neutralizantes», disminuyó significativamente entre las pruebas, especialmente en pacientes con síntomas leves o asintomáticos. Los niveles de anticuerpos son representativos de la memoria del sistema inmune. Si estos niveles caen rápidamente, podría significar que nuestro sistema inmunitario es incapaz de recordar cómo eliminar al covid-19 por más de unos pocos meses, condenándonos a comenzar desde cero con cada nueva exposición al virus. Ningún investigador que estudie el covid-19 apoya que los niveles de anticuerpos puedan disminuir tan rápidamente. Todas las personas con las que hablé reconocieron que el estudio podría revelar algo importante y preocupante.

Sin embargo, en general, los científicos coincidieron en tres razones para mantener un poco de escepticismo sobre los titulares más apocalípticos.

En primer lugar, nuestro sistema inmune es un lugar misterioso, y el estudio del King's College analizó solo una parte de él. Cuando un nuevo patógeno ingresa en el cuerpo, nuestro sistema inmunitario adaptativo llama a un equipo de células B, que producen anticuerpos, y a las células T. Para simplificarlo, los anticuerpos de las células B interceptan y se unen a las moléculas invasoras, y las células T buscan y destruyen las células infectadas. Evaluar una respuesta inmune sin tener en cuenta las células T es como inventariar una fuerza aérea nacional pero dejar de lado los aviones bombarderos. Y, en el caso del covid-19, esos aviones bombarderos podrían lograr la mayor diferencia. Una cantidad creciente de evidencia sugiere que las células T proporcionan la inmunidad más fuerte y duradera ante el covid-19, pero este estudio no las midió en absoluto.

«Observar solo una parte de la respuesta inmune es, lamentablemente, dar una mirada incompleta, especialmente si muchos pacientes con covid se basan más en las células T», explicó Eric Topol, cardiólogo y fundador del Centro de Investigación Scripps.

En segundo lugar, el virólogo Shane Crotty aseguró que si bien la disminución de los anticuerpos es preocupante, no así catastrófica. «No es inusual que la respuesta de anticuerpos se desvanezca después de varios meses», aseguró. «La disminución no es tan sorprendente. Cuando observas, por ejemplo, la vacuna contra la viruela, ves que la respuesta de anticuerpos ha disminuido aproximadamente un 75 por ciento después de seis meses. Pero esa es una vacuna efectiva durante décadas. Necesitamos un estudio que analice a los pacientes con covid seis meses después de la infección para saber realmente a qué nos enfrentamos». Estudios que seguramente se verán en el futuro.

Y, en tercer lugar, los bajos niveles de anticuerpos aún pueden ser suficientes para eliminar el covid-19, ya que pueden ser el estímulo para que el organismo pueda dar una respuesta inmune más amplia, pasado algún tiempo. «Es posible que las personas previamente infectadas puedan utilizar respuestas [de memoria inmunológica] para producir nuevos anticuerpos en caso de que vuelvan a estar expuestas al SARS-CoV-2», aseguró Pamela Bjorkman, bioquímica del Instituto de Tecnología de California, a través de un correo electrónico. «Por lo tanto, aún no concluiría que las personas infectadas con SARS-CoV-2 no están protegidas de otra infección».

Las defensas del ser humano, un lugar amplio y complejo

Varios científicos apoyan los argumentos en contra de la efímera duración de los anticuerpos contra el covid-19. Para entenderlo de una manera más simple: digamos que aprendo a resolver un cubo de Rubik. Tres semanas después, podrías preguntarme cómo lo hice. Realmente no puedo describir cada paso de memoria. Pero si me das un cubo de Rubik, de repente recuerdo mi estrategia y logro resolverlo en la mitad del tiempo. Del mismo modo, podría parecer inicialmente que el estudio de King's College describe una respuesta de anticuerpos olvidadiza. Pero, ante la reaparición del covid-19, nuestro sistema inmunológico podría retroceder para luego preparar una defensa incluso más poderosa.

Más allá de estas tres advertencias a los aterrorizantes titulares, otros desarrollos ofrecen también razones para tener esperanza en que la pandemia no dure para siempre. La investigación de vacunas continúa avanzando a un ritmo esperanzador. Varios estudios en monos, cuyos sistemas inmunes son tan cercanos al nuestro como el de cualquier animal, han sido prometedores, mostrando una respuesta inmune fuerte y duradera. Y un artículo reciente muestra que 17 años después de que el SARS atacara por primera vez el este de Asia, muchos pacientes tienen una «inmunidad de células T duradera», que incluso podría ayudarlos a combatir al covid-19, también conocido como SARS-2.

La carrera por comprender al covid-19 es un esfuerzo global sin precedentes, y cada estudio es como una pequeña instantánea de un mural masivo, de una pulgada cuadrada. Los consumidores de noticias que se sienten sacudidos por los titulares que son alternadamente optimistas y devastadores deberían recordar esto: todavía nos enfrentamos a una enfermedad peligrosa y aprendemos más cada semana, pero el sistema inmunológico es un lugar amplio y complejo. Ningún estudio que analice una parte de ese sistema amplio y complejo debería convencerlo de que una vacuna está condenada y de que la pandemia nos acompañará para siempre.

Este artículo fue publicado originalmente en Theatlantic.com. © 2020. Todos los derechos reservados. Distribuido por Tribune Content Agency. Traducción, Lorena Maya

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