«A Mariña está coma sempre, pero baleira, sen xente de fóra»

La normalidad predomina, salvo por lo insólito de bares y restaurantes cerrados

Quedan 24 casos activos en Burela, en una imagen de estos días
Quedan 24 casos activos en Burela, en una imagen de estos días

ribadeo / la voz

Una leyenda urbana dice que los turistas que requieren los servicios de los taxistas de Ribadeo preguntan mayoritariamente, y en número similar, por dos lugares: la playa de As Catedrais y la pulpería Villaronta. La primera, al menos hasta las 00.00 horas del jueves, solo puede ser visitada por residentes en seis municipios del mundo (Ribadeo, Foz, Barreiros, Xove, Cervo y Viveiro) y el Villaronta está cerrado desde hace días. Es algo insólito, que permite hacerse una idea fiel de cómo vive A Mariña el aislamiento de sus principales municipios turísticos.

Al mediodía, los edificios en primera línea de playa extienden su sombra a lo largo del paseo de la playa de A Rapadoira de Foz. Hace sol. Un día espléndido y se ve paseando a lugareños con mascarilla. No es eso lo único que desentona de la partitura de un verano normal. La playa, que debería ser un hormiguero de gente, está semivacía y hay sitio donde aparcar. En los bajos de los edificios, los locales de hostelería bostezan alarmantemente escasos de clientes. «Ayer hice una caja de poco más de 200 euros, cuando tendría que haber hecho entre 3.000 y 4.000», comenta un hostelero. Las pérdidas del verano tendrán consecuencias, porque esos ingresos son la base en que sustenta su supervivencia el resto del año.

Yolanda Pereira, del equipo de socorrismo de Barreiros, observa frente a ella, de este a oeste, las playas de Coto, Remior y Acantilado: «Mira, hoxe temos un día alucinante, van ser as dúas da tarde e canta xente hai? Non chegan a cinco persoas paseando e outras tantas tomando o sol». Y añade, a modo de observación: «Aquí está todo coma sempre, pero cando nos confinaron os primeiros cinco días a xente preguntábanos canto ía durar. Non sabiamos que dicirlles, e a maioría anularon as reservas e marcharon para as Rías Baixas».

TERRAZAS EN BURELA
TERRAZAS EN BURELA

Evidentemente, algo no cuadra en A Mariña. La gente sigue con su día a día, porque los servicios funcionan con absoluta normalidad y solo algunas restricciones como parques o fuentes precintadas hablan de una mayor incidencia de covid-19. Pero los mariñanos no se pueden abstraer de una realidad atípica. A Mariña es verano y, de momento, el verano no ha llegado a A Mariña. Su vida social languidece, en particular en los bares y restaurantes, que deberían estar en ebullición. La orden de cerrar a las once y media de la noche, con media hora más para desalojar, impide que haya vida nocturna.

Pero la resiliencia y el tiempo hacen su trabajo. En Burela, foco del brote de covid-19, la mejoría de resultados de los últimos días y el descenso de contagios hace que cada vez se vea más gente paseando, en una vuelta a la normalidad que nunca llegó a perderse del todo. La actividad vuelve a ser la habitual. En Viveiro, a media mañana las calles peatonales del centro presentan una notable animación. Los repartidores siguen con su trajín. El tráfico va a más. Buen síntoma. En momentos puntuales, las colas en alguna entidad bancaria, fruterías y panaderías, hacen comentar a una vecina: «Xa estamos coma sempre». Pero la hostelería de Viveiro sufre. Como lo hace todo el comercio de A Mariña, muy dependiente de la afluencia de turistas. «Trabajamos a comisión, y mira, ahora que estamos en rebajas solo estás tú en la tienda», comenta una dependienta de una cadena nacional de ropa ubicada en Ribadeo.

A unos metros, en la céntrica calle San Francisco, dos personas charlan en el exterior de un bar apoyadas en un barril de vino. Comentan los buenos resultados de contagios del martes y su esperanza de que la Sanidade levante las restricciones, al menos en Ribadeo. «O malo é que agora saltaron tres positivos en Jarrio -en el Occidente asturiano-», dice uno. «Só falta que nos abran a nós e pechen Asturias. Son capaces!», responde su compañero de cañas. Y sentencia: «É que A Mariña está coma sempre, pero baleira, sen xente de fóra».

La situación podría cambiar a partir hoy, ya que el foco está a punto de ser controlado. Ayer no se registró ningún nuevo positivo y los casos activos bajaron a 163, tras darse 21 altas. Esta noche se cumplen los cinco días de medidas de restricción, pero el comité clínico de Sanidade evaluará a lo largo de esta jornada si levanta las restricciones. A Mariña podría empezar a respirar.

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