Así es Rachel Valdés, la cubana que robó hace un año el corazón de Alejandro Sanz

La pintora ha conseguido labrarse una fulgurante carrera internacional


colpisa / madrid

Alejandro Sanz lleva todo un año sin tener que preguntarse quién le va a curar el corazón partío porque la respuesta la tiene en Rachel Valdés, la artista plástica cubana de la que se enamoró perdidamente el verano pasado, y por la que supuestamente dejó a Raquel Perera tras doce años de matrimonio... En tremenda sintonía con Manuela, la hija mayor de Alejandro (hasta llevaban idénticas mascarillas de lunares), Rachel ha querido estar presente en el homenaje que Madrid le ha dedicado esta semana al cantante, después de que él protagonizara el domingo un concierto sorpresa en un puente que une dos distritos.

Sanz y Valdés no son muy de prodigarse, pero hicieron oficial su relación en noviembre del año pasado cuando, tras cinco meses de romance, acudieron de la mano a la gala de los Grammy Latinos. Ahora acaban de certificar en Madrid su primer aniversario como novios, posando ante la prensa como una pareja consolidada. Eso sí, la efusividad la dejan para el ámbito privado... O para darle rienda suelta de vez en cuando en las redes sociales.

«Me encanta la metáfora del vértigo... Te amo vida mía», se desahogaba el cantante en un vídeo en el que se veía a Rachel en pleno proceso creativo. Más contenida y sutil, la artista, cuya canción favorita de Sanz es 'Cuando nadie me ve', se ha limitado a publicar en su Instagram una imagen en la que aparecen junto al libro de fotografías inéditas de Alejandro Sanz titulado 'Manos' y un libro denominado 'Instalaciones', que recoge parte de la obra de Valdés.

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«Soy artista visual, trabajo diferentes manifestaciones, la pintura principalmente, la instalación, la fotografía, pero sobre todo el tema pictórico es lo que más me ha representado. Desde muy pequeña, yo siempre supe que me iba a dedicar al tema creativo», relata Rachel en un vídeo para Vanity Fair en el que posa con la soltura de una modelo profesional y confiesa que, de niña, sus padres la dejaban jugar en el suelo con sus papeles y cartulinas «para que me estuviera tranquila».

Más alta que Alejandro, esbelta, de larga melena morena y unos impactantes ojos verdes, esta cubana nacida en La Habana en 1990 ha conseguido a sus 30 años, y con solo diez de trayectoria, labrarse una fulgurante carrera internacional. En su Cuba natal se graduó con honores en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro (toda una premonición) y con solo 20 años se instaló en Barcelona con una beca para seguir formándose. Allí se enamoró de un prestigioso abogado catalán, se casó y tuvo un hijo que ya ha cumplido cinco años.

La multidisciplinar Rachel ha expuesto su obra en París, en la Bienal de La Habana y en Barcelona, pero una de sus instalaciones más destacadas es la que presentó en Times Square, en pleno corazón de Manhattan, titulada The begining of the end (El principio del fin'), consistente en un gigantesco caleidoscopio realizado a base de espejos.

Los no tan aficionados al arte seguramente la recordarán como la sensual protagonista femenina del videoclip de la canción Traidora, de Marc Anthony, donde Rachel interpreta a una enigmática farera, especie de mujer fatal que atrae irremediablemente a los hombres como la luz a las polillas... Y algo de cierto debe de haber porque, antes de enamorar a Sanz (veinte años mayor que ella), a esta cubana ya se le atribuían romances tanto con Marc Anthony como con Mick Jagger, al que supuestamente llamaba «abuelito».

Piscinas. Es lo que tiene actualmente Valdés en su horizonte como artista plástica. Piscinas es el título de su próxima exposición, de la que ya ha comenzado a mostrar algunos bocetos en Instagram. Intelectual y sensual a la vez, la artista alterna en sus redes sesudas reflexiones sobre el arte conceptual con mensajes de contenido nostálgico hacia su Cuba natal o sentimientos románticos: «Ahí donde te conocí quiero verte, quiero tenerte por siempre», escribe junto una espectacular puesta de sol en una playa tropical.

Cuenta la leyenda que el flechazo entre Rachel y Alejandro se produjo hace más de un año en Miami, cuando fueron presentados por unos amigos comunes. Sanz, que también pinta e incluso ha expuesto en Nueva York, se ha rendido a la creatividad de Valdés, hasta el punto de incorporar algunas de sus instalaciones en la escenografía de sus conciertos. «Amo tu arte como parte de amarte a ti», ha escrito el cantante. Más claro, agua.

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