Impresión 3D para fabricar medicamentos personalizados

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El CHUS desarrolla un tratamiento pionero en el mundo para mejorar la calidad de vida de pacientes con enfermedades raras

05 jul 2020 . Actualizado a las 00:04 h.

En el mundo existen aproximadamente unas siete mil enfermedades raras que afectan al diez por ciento de la población. Una de ellas es la de la orina con olor a jarabe de arce, que entra dentro del grupo de metabólicas hereditarias. «Se trata de una enfermedad del metabolismo de las proteínas. Suele haber un caso por cada cien mil habitantes, aunque en Galicia es más prevalente y hay uno por cada treinta mil. Los pacientes no metabolizan bien una serie de aminoácidos ( leucina, isoleucina y valina) y esto afecta directamente al cerebro», explica María Luz Couce, responsable de la Unidad de Diagnóstico y Tratamiento de Enfermedades Metabólicas Congénitas del CHUS. 

Para tratar el daño que ocasiona esta enfermedad en los niños, se necesita un tratamiento que debe administrarse con una cantidad muy específica, ni más ni menos, para evitar efectos secundarios. Esto siempre ha sido un problema porque la única forma que había de consumir este tipo de fármacos era por vía oral a través de unos polvos. «Resulta muy difícil ajustar las dosis con este sistema. Cuando se disuelve en agua, siempre acaba algo en las paredes de los vasos. Y si la cantidad que se consume es mayor o menor pueden aparecer secuelas, alguna de muchas gravedad. Por otra parte, los niños se niegan muchas veces a tomar el fármaco porque no tiene un buen sabor», apunta.

La solución para este problema ha surgido en Galicia, del grupo que lidera Couce, que integran los doctores Paula Sánchez Pintos Irene Zarra, Álvaro Goyanes, Carmen Álvarez Lorenzo y Abdul Basit, en colaboración con la Facultad de Farmacia de la Universidad de Santiago y la Universidad College of London, que han desarrollado tecnología 3D para crear medicamentos personalizados. Representa el primer proyecto de estas características a nivel mundial y ha sido reconocido con la Beca Merck de investigación 2020. «Este sistema nos ha permitido ajustar mucho más la dosis, al perfeccionar la adherencia y al mismo tiempo que les supiese mejor ya que mejoramos la palatilidad. Hemos creado el medicamento con cinco sabores y con diferentes colores», subraya.