Un libro durante el confinamiento y desde Australia

La ruesa Elisa Alonso acaba de publicar una recopilación de los textos que generó durante el estado de alarma

Elisa disfrutando con los canguros en Australia
Elisa disfrutando con los canguros en Australia

Ourense

La ruesa Elisa Alonso lleva dos años y medio en Australia junto a su marido, el italiano Michele Petris, y sus hijos, Enzo y Allegra. Antes de su destino actual vivieron en China, en Malasia y en Grecia, y a finales de año se irán a Nueva Zelanda si todo va bien. «Mi marido se dedica a la construcción y eso hace que estemos acostumbrados a mudarnos y a empezar de nuevo en lugares muy distintos», explica. La capacidad de adaptarse a los cambios y las ganas de ayudar al mundo explicándole cómo hacerlo, la impulsaron a subir diariamente una publicación a sus redes durante todo el confinamiento. «Se me ocurrió comparar lo que podían sentir los españoles con la cuarentena con lo que yo sentí tantas veces como expatriada, y lo cierto es que gustó mucho. El cambiar tanto de residencia te hace ser más abierto, aprendes a no juzgar», admite. Lo que comenzó siendo un granito de arena desde la otra punta del mundo terminó por convertirse en un libro, Diario de una cuarentena «voluntaria» en @Sydney, que acaba de ver la luz en formato digital. Se trata de una recopilación de los cincuenta textos publicados por Elisa junto a las fotos que acompañaron a cada uno de ellos.

«Desde niña fui muy autodidacta, muy impaciente, y sin ningún problema para empezar de cero. Por eso decidí comprarme un ordenador y los programas necesarios y ponerme a editar mi propio libro», explica. Lo hizo todo voluntariamente, pues en Australia no hubo estado de alarma, pero esta ruesa tiene el corazón y la mente siempre orientados hacia su tierra. «Poder aportar algo bueno a una situación así es lo que más me motivó», dice. «Volvemos cada año a Ourense, tanto en verano como en Navidad, y aunque esta vez no será posible, ya pensamos en el año que viene», añade. Antes del libro, y de la pandemia mundial, Elisa preparaba paellas para los australianos que quisiesen descubrir su gastronomía patria. También ha trabajado como profesora de español, como auxiliar de vuelo y como administrativa. Afirma que los sueños se cumplen, a veces no como uno esperaba, pero confía en que hay que perseguirlos igualmente. Lo dice desde Byron Bay, al sur de Australia, donde está pasando unos días con su familia en autocaravana. «Era uno de los grandes sueños de Michele y todavía no lo habíamos llevado a cabo. Esta situación nos ha enseñado que no tenemos tiempo que perder», termina.

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