Cientos de gallegos celebran en Portugal la reapertura de fronteras

Los primeros peregrinos extranjeros llegaron a pie a Tui y en barco a A Guarda

Turistas en el mercado de Valença
Turistas en el mercado de Valença
M.Moralejo (fotos y vídeos)
tui / la voz

«Es la primera vez que noto realmente la libertad de la desescalada. Ver ese muro y no poder cruzar a Valença ha sido agobiante». Carlos Fernández es uno de los numerosos vecinos de la raia luso-galaica que ayer estrenaron la última fase de la desescalada. Los más madrugadores en hacerlo fueron los que a medianoche acompañaron al alcalde de Tui, Enrique Cabaleiro, que, con los demás miembros de la corporación local, levantó las vallas que limitaban el acceso al primer puente internacional entre Galicia y Portugal. Esa reapertura social fue un acto simbólico de una noche «histórica», según apuntó el regidor, con el que las poblaciones de ambos municipios reivindicaron su identidad.

La caída del «muro de Berlín de la raia», como ya se conocerá para siempre al bloque de hormigón que por primera vez en sus más de 125 años de historia cortó el paso entre los dos países, ha abierto la puerta a la nueva normalidad. El reencuentro de una familia que tras todas estas semanas pudo finalmente abrazarse aún sobre las barandillas que restringieron el paso, grabó esta madrugada otra de las imágenes para la memoria colectiva de dos municipios «que dependen uno del otro».

Los primeros peregrinos extranjeros que han entrado en Galicia por el Camino de Santiago poscovid frecuentaban ya por decenas la zona a media mañana de ayer, tras cruzar el Miño a pie por Tui y en barco desde Caminha y A Guarda, ya que el último transbordador del río retomó también la actividad tras tres meses en dique seco. Ana Paula Ferreira y Ana Paula Caldas esperaron hasta ayer en Caminha para poder cruzar la frontera. Es la séptima vez que hacen el camino de Santiago, el primero por Portugal, y, debido a la falta de tiempo para terminar el recorrido, llegaron a Valença en tren y fueron las primeras peregrinas en cruzar el puente centenario. Claudia Figuerido llegó poco después. Esta alemana de 37 años contó que tuvo que esperar a que se reabrieran las fronteras para realizar su tercera ruta jacobea. «En Alemania estamos igual que aquí, aunque allá hay mucho más control. En Portugal he visto gente sin mascarillas, y eso es impensable en mi país, porque te multan al momento», dijo esta peregrina.

La reapertura de fronteras ha permitido recuperar el turismo de gasolinera. «Levamos meses esperando para poder vir recargar a España, como sempre fixemos», decía a media mañana Fernando Silva, natural de Monção, tras repostar en Tui. En todas las estaciones de frontera, desde A Guarda hasta Arbo, se notó ayer un importante incremento en el trabajo, porque decenas de vecinos lusos volvieron a cruzar el Miño para ahorrarse hasta doce euros por depósito.

Otro de los termómetros para evaluar el impacto de la reapertura fue la feria semanal de Valença, en la que a las 12 del mediodía ya había tantos gallegos como portugueses. En varios de los puestos a todo volumen recibían a los compradores a ritmo de Resistirei, la versión lusa del Dúo Dinámico que se ha convertido en todo un himno durante esta pandemia. La canción anima un reencuentro de por sí emotivo, al que ya se suman vecinos de puntos tan distantes de Galicia como Santiago o Cambre. «Esperamos semanas para poder volver a Portugal. Esta feria es fantástica, y hoy vamos a comer bacalao, pulpo y frango», comentaba Fernanda de Melo. 

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Portugal recibe a los gallegos al ritmo de Resistirei La música del dúo Dinámico en versión portuguesa anima una feria en la que ya hay tantos vecinos de Galicia como autóctonos

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