La pandemia diseña una fiesta de San Xoán diferente en A Coruña

La prohibición de hacer hogueras y menos sardiñadas marcarán la fiesta más multitudinaria


a coruña / la voz

El San Xoán de este año pasará previsiblemente a la historia como el de la edición con menor protagonismo para el fuego por la prohibición de realizar hogueras en espacios públicos. Las restricciones motivadas por la pandemia harán que la ciudad no pueda disfrutar al completo de su fiesta más multitudinaria del año, pero esto no quiere decir que no se festeje, aunque tendrá que hacerse de manera diferente.

Playas

Arenales vacíos. Las playas de la ciudad vivirán un San Xoán diferente al no poder acoger a decenas de miles de personas como ocurre cada año en esta fecha y gozarán de una noche de tranquilidad y sin despertarse a la mañana siguiente con toneladas de residuos y la imagen de amplios equipos de limpieza, maquinaria incluida, eliminando la basura abandonada tras horas de festejos. De que esta y otras medidas de seguridad se cumplan se ocuparán cerca de 200 personas que conformarán los dispositivos de emergencia. Parte de ellos, desde media tarde, controlarán que los ciudadanos no lleven a los arenales objetos que se puedan utilizar para hacer hogueras. Además, a partir de las 21.00 horas se desalojará a todos aquellos que estén en las playas y se prohibirá el acceso.

El personal municipal de emergencias que formará parte de estos dispositivos será similar al de otros años y la diferencia es que no habrá socorristas nocturnos, profesionales de rescate acuático, miembros de la Cruz Roja o servicios sanitarios.

Hogueras y parrillas

El foco, en los barrios. Este año el fuego tendrá un protagonismo menor al que se le reserva siempre en esta noche por la imposibilidad de encender cacharelas en espacios públicos y tampoco habrá falla ni fuegos artificiales en la bahía.

No solo las playas se quedarán sin el calor del fuego, sino que sucederá lo mismo en las plazas y otros puntos de los barrios que arden en la noche de San Xoán.

La fiesta, hasta donde lo permitan las medidas de seguridad para evitar la expansión del coronavirus, se trasladará en esta ocasión de los arenales a las cafeterías y restaurantes que pidieron permiso para hacer una sardiñada o churrascada, alrededor de 300 incluyendo también a otros solicitantes como alguna asociación de vecinos.

Personal municipal tiene previsto visitar estos locales para informarles de los requisitos que tienen que cumplir sobre distanciamiento, aforo y limpieza de los espacios utilizados para estas actividades en la vía pública.

La cantidad de parrillas que se podrán ver en las calles de la ciudad será bastante inferior a la del año pasado. Entonces fueron en torno a 800 las solicitudes formuladas, de las que más de medio millar eran para esta práctica y el resto para hogueras. Además, tras el fin de semana ayer tampoco hubo subasta de sardina en el Muro, por lo que la venta se concentrará hoy.

Control

Vigilancia por toda la ciudad. Estas peticiones permitirán a los servicios de emergencia tener una imagen de los puntos en los que podrían producirse aglomeraciones de gente. Además, estará prohibida su instalación en el parque de Bens, el monte de San Pedro, los jardines de Méndez Núñez y San Carlos, la plaza de As Bárbaras o el entorno de la torre de Hércules.

Esto no eliminará la posibilidad de que se produzcan concentraciones de gente en otros lugares públicos que sirvan como alternativa ante la imposibilidad de acudir a las playas, aunque el bando municipal emitido la semana pasada recuerda la prohibición de eventos con música en directo o el cierre de vías públicas.

Los Rosales

Cambio tras 15 años. Después de 15 años celebrando el San Xóan, el colectivo Amigos de Los Rosales se quedará este año sin una de sus mayores celebraciones. «Íbamos a más y en los últimos cuatro años tuvimos mucha gente, creo que somos de los barrios que más ha tenido», comenta Javier Gárate, secretario de la asociación. Reconoce que están «decepcionados», pero también resignados y anuncia que «en el 2021 haremos algo por todo lo alto para recuperar lo que perdimos este año por culpa de la crisis sanitaria».

Pero que en Los Rosales no vaya a haber música en directo y una churrascada y sardiñada masiva, no quiere decir que no se vayan a encender las brasas. «Después de reunirnos con el gobierno local informamos a los vecinos de las medidas y de que tenían que llamar al 010», explica Gárate. Y así lo han hecho muchos residentes, ya que la plaza Elíptica va a tener vida. El espacio se va a parcelar y ya se han hecho reservas: «Todo el mundo va a coger su parcela para hacer la barbacoa, en la que pueden estar 20 personas y de un círculo cercano. En cada una habrá dos que han firmado que se comprometen a ser los responsables», indica Javier Gárate, ya que tendrán que dejar todo recogido y libre de desperdicios. Incluso, la plaza se quedará pequeña y se prevé que se realicen barbacoas en las puertas de las viviendas.

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