El Camino de Santiago de un tirón para desintoxicarse de tres meses encerrados

Dos amigos iniciaron este viernes en Sarria la ruta para terminarla hoy sin dormir y con el fin de liberarse tras el confinamiento

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El Camino de Santiago sin gente ni albergues Aaron Argudo y Luis Pérez Varela son dos peregrinos que empezaron a andar hoy en Sarria y mañana esperan llegar a Santiago

lugo / la voz

Después de estar casi tres meses encerrados en sus casas qué mejor que probar una experiencia totalmente contraria. Eso fue lo que pensaron dos amigos -Aaron Argudo, nacido en Lugo hace 34 años y psicólogo de profesión, y Luis Pérez Varela, funcionario de Pontedeume de 34 años- cuando iban pasando los días del confinamiento por el covid-19 y pensaban en el momento de cómo sería vivir en libertad.

Al final, estos dos amigos, que se conociendo en la Infantería de Marina de Ferrol, pudieron cuadrar sus agendas de trabajo y ayer arrancaron a las ocho de la mañana desde Sarria para iniciar su particular Camino de Santiago. Por delante tenían 117 kilómetros y ningún albergue abierto para dormir. «Como moito durmiremos algún rato onde podamos, debaixo dunha marquesiña, por Arzúa, para chegar canto antes a Santiago», explican mientras caminan impresionados por la belleza del paisaje y los monumentos de Portomarín.

Ambos, con formación militar, están acostumbrados a realizar marchas de larga distancia, pero además participan en carreras de atletismo, aunque durante el confinamiento tuvieron que adaptarse como pudieron para mantener la forma física.

«A idea de facer camiño -explica Aaron entre risas- foi miña, en tres días e pensando que os albergues ían abrir, pero logo Luis dixo que non, todo seguido dun tirón». Reconocen que hacen el Camino como un reto personal después de tanto tiempo sin salir de casa: «Necesitábamos tomar o aire libre, gozar de Galicia, de ver paisaxes, de falar coa xente, de ulir o campo», explica Luis.

Nunca habían hecho el Camino Francés. Solo algunas etapas del Inglés y el Portugués cuando estaban en la Infantería de Marina. Por eso, ayer, aunque llevaban un buen ritmo con paradas de diez minutos para descansar mostraban su alegría «polo bonito que é todo o que estamos a ver», y reflexionaban: «O Camino de Santiago está todo o ano aberto e os galegos temos sorte de telo, por iso animo a que o fagamos e máis agora que nunca». 

Sorpresa de los vecinos

Tanto Aaron como Luis son de los primeros peregrinos que realizan el Camino desde que se levantó el estado de alarma en Galicia. Ayer eran los únicos que iban por la ruta. Comenzaron en Sarria por ser el municipio desde el cual se superan los cien kilómetros que habilitan para poder conseguir la Compostelana. «Os paisanos quédanse sorprendidos cando nos ven porque estiveron semanas sen ver pasar un peregrino».

Como buenos exmilitares arrancaron bien preparados, con saco de dormir y alimentos apropiados para la marcha, aunque, eso sí, no piensan renunciar al disfrute y apuntan que su intención anoche era cenar pulpo en Melide. «Foron moitos días encerrados nos pisos e sabemos que esta é unha aventura de 30 horas ao aire libre para entender que camiñar é un luxo e un privilexio». Eso sí, explican que mientras realizan la marcha guardan las medidas de seguridad oportunas, tanto las distancias como el uso de mascarillas si atraviesan villas y zonas públicas. Cosas de la nueva normalidad, porque el Camino de Santiago está abierto, pero el el coronavirus sigue vivo.

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