José Manuel López: «Nos salvamos gracias a que hemos reconvertido la línea de negocio»

Tramita la compra de 34 millones de guantes en Turquía para vender por España


Santiago / la Voz

Es un tipo hecho a sí mismo, y con la ayuda de su esposa -Teresa- levantó Cotelga, una empresa mayorista dedicada al equipamiento hostelero que va camino de cumplir treinta y cinco años. Pero el empresario y emprendedor, José Manuel López Vilas (A Baña, 1959) se ha visto obligado a reorientar su negocio hacia los productos que demandaba con ansiedad el mercado tras el confinamiento de la población. «Tuvimos que pasarnos a las mascarillas, los guantes y los hidrogeles para salvar la empresa, porque el impacto fue tremendo, con la gran mayoría de nuestros clientes habituales cerrados. El cambio nos dio oxígeno y estamos vivos», según indica López Vilas, que buscó a costureras y modistas «de antes» para confeccionar el material.

Sin embargo, la demanda fue «tan brutal» que no le quedó más remedio que acudir a Cataluña y mercados internacionales para proveerse. «Llevo compradas en China más de tres millones de mascarillas que nos llegaban vía aérea, y ahora estoy tramitando con otros una compra de 34 millones de guantes en Turquía, mercancía que llegaría por vía marítima en siete contenedores», señala el empresario, que se queja de la especulación que hubo con la protección buconasal. «Nosotros comercializamos las mascarillas quirúrgicas de tres capas entre 30 y 40 céntimos. Y las FFP2, por debajo de los dos euros, mientras que otros las han vendido a 3 y 4 euros. El descontrol de precios que hubo en la situación de emergencia sanitaria no se puede consentir, debía haber un orden», añade.

Cotelga, que nació en un humilde local de Vista Alegre y hoy posee una nave de casi dos mil metros cuadrados en el polígono de Boisaca, supera los tres millones de euros de facturación, tiene veinte empleados y, a raíz de la epidemia, hizo un ERTE parcial. «Nuestros márgenes son muy estrechos, pero nos hemos salvado gracias a que nos hemos reconvertido, así que seguiremos enganchados a este hilo de productos sanitarios», reconoce, mientras reivindica la tarea «unida y solidaria» de la sociedad para salir adelante. «Echo de menos el empuje, hombro con hombro, de un país, de una vecindad, de las asociaciones empresariales…», concluye.

José Manuel debutó en la vida laboral como camarero en Negreira, actividad que compaginaba con estudios de formación profesional. Luego se fue a Ferrol, donde siguió en la hostelería, pero con la esperanza de entrar en el astillero de Bazán, algo que no sucedió. Así que de vuelta a Santiago empezó trabajando en una cafetería de la Praza Roxa que aún pervive, el DJ.

Tras pasar una temporada en Feiraco y Donuts, en la línea de producción de ambas firmas, desembarca en el desaparecido pub El Duque a principios de los ochenta. Pero en las horas diurnas se vestía de comercial de productos de hostelería: «Esa carterita de clientes que hice fue la semilla de Cotelga, momento en que decido dejar El Duque para ponerme por mi cuenta, y hasta hoy. Cuando empecé la gente me veía muy trabajador y luchador, fueron confiando en mí, y la verdad es que me fue muy bien. Me acuerdo de los inicios vendiendo en las plazas de abastos, donde me costó entrar, pero luego todos me querían. Fue una época en que crecí muchísimo».

Presume de olfato comercial y, a día de hoy, coloca su mercancía en toda España. «En el mes de mayo conseguí venderle a más de cien clientes nuevos, pero, eso sí, echándole muchas horas de lunes a domingo», según dice con orgullo este empresario compostelano.

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