Vilagarcía busca la forma de encajar a los 230 ambulantes de su mercadillo

Ravella aún no ha fijado fecha para su despliegue, que ocupará más espacio y en ningún caso se dará antes del sábado


vilagarcía / la voz

Es el mercadillo de ropa más concurrido de la comarca, y el único que todavía no cuenta con una fecha marcada en el calendario para su regreso. En Vilagarcía se ha reactivado ya la cita de los martes y los sábados por lo que respecta a los productos de alimentación, pero el encuentro con el resto de los puestos tendrá que aguardar, como mínimo, otra semana. Existen buenas razones para que los responsables municipales se tomen el tiempo necesario. Las principales las señalaba ayer la concejala de Promoción Económica. Alba Briones recuerda que en la capital arousana se reúnen 230 vendedores ambulantes dos veces por semana. Teniendo en cuenta las restricciones asociadas a la pandemia del coronavirus, no está resultando fácil buscarles ubicación: «Lo que queremos es organizarlo perfectamente, y en eso estamos trabajando».

La fase 3 en la que Galicia entrará el lunes es el momento en el que Ravella había pensado a la hora de retomar el mercadillo. Las condiciones, de momento, establecen que solo la mitad de los vendedores habituales se desplieguen en el entorno de la plaza de abastos, con una separación que en ningún caso puede ser inferior a los dos metros y medio laterales, entre puesto y puesto, ni a los seis metros en su disposición frontal. «Esto obliga a que en determinadas zonas no se puedan colocar dos hileras, y a que en ciertas calles, muy estrechas, ni siquiera haya sitio para una», razona Briones. De ahí la dificultad del encaje. Obviamente, la necesidad de establecer esas separaciones obligará a ampliar el espacio que ocupa el mercado, que tendrá que rebasar sus enclaves de costumbre, tal y como ha sucedido tanto en Cambados como en O Grove.

El martes será pronto para que el diseño esté listo, y habrá que ver si hay margen para aplicarlo el sábado que viene, puntualiza Ravella, que no quiere precipitarse. Es posible, por lo tanto, que el mercadillo se extienda hacia A Xunqueira y la calle Arcebispo Lago, que permanece cerrada al tráfico motorizado desde la implantación del estado de alarma. Buena ocasión, en cualquier caso, para comprobar si la introducción de cambios en las zonas que ocupan los ambulantes puede aportar algo positivo.

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