«Si hay que hacer mascarillas para las novias, se hacen, sin problema»

El diseño de un vestido nupcial requiere planificación y tiempo. «Se ha movido todo. Vamos aguantando y organizando las pruebas encima de la fecha, como podemos»


vigo / la voz

¿Veremos a novias casarse con mascarillas este verano? Parece que si las hay, serán minoría. Para quienes llevan una media de un año preparando el look para el día de su boda, llevar la boca tapada parece que no es una opción, ni siquiera aunque obliguen las normas. «No nos lo han planteado pero estamos pendientes de sugerirlo nosotras. Si hay que hacerlas se hacen a juego con el vestido, no es problema». Así responde la diseñadora Pilar Bande (Asturias, 1972) a uno de los desafíos al que se enfrenta el sector nupcial en tiempos de coronavirus. «Las novias que vestimos en el atelier este verano nos dicen que si se tienen que casar con mascarillas, no se casan», confiesa la diseñadora. Desde que abrió su taller en Vigo hace 22 años, Pilar Bande ha visto cómo han cambiado las modas en un sector que se va moviendo más lentamente que el pret a porter pero que evoluciona constantemente. Cambios que el coronavirus está acelerando.

Aunque las bodas están permitidas desde que entramos en fase 2, son tantas las limitaciones que muchos prefieren esperar. «Cuando se decretó el confinamiento fue un caos absoluto porque empezábamos con las entregas. Las bodas inmediatas se cancelaron todas. Los primeros enlaces que tenemos previstos son para agosto pero también están en el aire, en previsión de lo que pueda pasar». Esto conlleva una planificación compleja de unos trajes que se preparan con una antelación de seis u ocho meses en el caso de las novias y de tres o cinco meses en el caso de la moda de fiesta. «Vamos rodando y organizando pruebas pero con el miedo de las clientas de que si cambian la fecha de la boda que el traje se adapte. Vamos aguantando y organizando las pruebas encima de la fecha como podemos. Por el diseño no hay problema porque trabajamos con diseños atemporales».

Pilar Bande viste a las novias con la premisa de que se sientan ellas mismas. «Eso es lo más complicado porque quieren recoger en un vestido lo que le gusta y lo que se lleva. Lo más importante es que te sientas tú con un vestido blanco, no disfrazada. Para eso estamos en los atelier, para trabajar con la personalidad de cada novia». En cuatro o cinco pruebas se resume un proceso artesanal en el que se escoge cada complemento, tejido y diseño. «Disfruto con todo el proceso, desde el primer momento, desde el contacto con la novia. Pero lo más bonito que te puede pasar es cuando pasa la boda y la novia te llama para decirte que ha sido ella y se ha sentido muy bien», confiesa.

Ellas llevan los pantalones

Por el atelier de Pilar Bande en el centro de Vigo van desfilando las tendencias de cada año. Ahora se lleva el volumen, pero no el vestido de princesa. La amplitud gana terreno en las mangas y en formas que son cada vez más sofisticadas. «Viene la falda desmontable, falda encima de un pantalón que en un momento determinado del evento se retira, ya no es recoger la cola sino retirar esa pieza. También tenemos bastantes trajes de dos piezas con pantalón». Creaciones que elabora con esmero esta diseñadora formada en el Instituto Marangoni de Milán. «Cuando me fui a Italia descubrí otro mundo. Eran los años 90, la época de las top models. Estando en una escuela de prestigio internacional estabas en contacto con el sector, íbamos a vestir a los modelos de Giorgio Armani...». Ahí comenzó una pasión a la que da rienda suelta en sus diseños artesanales, en los que mezcla la sastrería tradicional con las tendencias. Pero no es solo arte hay una faceta empresarial que es imprescindible. «No solo es sentarte con una hoja en blanco. Tienes que saber para quién diseñas, dónde lo vas a vender, a qué precio lo vas a vender para saber a qué precio lo puedes producir».

La generación Z marca estilo

La situación actual está acelerando cambios que ya se vislumbraban. La moda de consumo rápido está en revisión, cada vez se demanda más sostenibilidad, responsabilidad social en el proceso de elaboración, que se confeccione localmente y que se empleen materiales ecológicos. «Era algo que ya estaba sobre la mesa y que se está acelerando». En el atelier de Pilar Bande esos cambios están empezando a llegar de la mano de las novias de la generación Z. «Son novias que realmente tienen poco poder adquisitivo, pero influyen mucho en el consumo en casa. Tienen un concepto de gasto distinto a las millenials. No les parece ético realizar ciertas inversiones que se hacen en el sector nupcial. Nos están avisando de que en el 2030 esto va a pegar un giro. Es un sector que siempre está cambiando». Más de dos décadas vistiendo a novias, dan para un estudio sociológico. Cambian las tendencias, los modelos de consumo pero también los comportamientos. «Hoy en día la novia es quien más opina. Muchas vienen solas. Son niñas que toman sus decisiones de compra, pueden traer a una madre o amiga pero tienen muy claro lo que quieren y como lo quieren», explica la diseñadora.

 Su canción favorita

«Yesterday», de The Beatles. «Me gusta porque es una canción universal, es un tema atemporal que te hace sentir en casa cuando estas lejos. Y tiene ese punto nostálgico del pasado pero para coger con fuerzas de cara al futuro. Algo necesario en este momento de cambios en el que estamos».

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