La crisis económica por el covid-19 elevó la pobreza en comarcas rurales

En A Limia, el CDR O Viso entregó alimentos y productos básicos a 130 personas

Acción social del CDRO Viso (Lodoselo) y como hacen el reparto de alimentos y ayudas a gente de A Limia en riesgo de exclusión social
Acción social del CDRO Viso (Lodoselo) y como hacen el reparto de alimentos y ayudas a gente de A Limia en riesgo de exclusión social

Ourense / La Voz

La crisis económica derivada del parón forzoso por la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus ha incrementado las necesidades de muchas familias que ya estaban en situación vulnerable, no solo en las ciudades sino también en el rural. Los Centros de Desarrollo Rural O Viso, en Lodoselo (Sarreaus), y Portas Abertas (Vilardevós), dos iniciativas dedicadas a la acción social en las comarcas ourensanas de A Limia y Verín, están reforzando sus programas de atención social urgente.

Cada quince días, el CDR O Viso distribuye alimentos a más de 130 personas de varios concellos limianos como Sarreaus, Trasmiras, Vilar de Barrio y Xinzo. A la gente mayor o a personas que carecen de vehículo propio y no se pueden desplazar se les llevan lotes de alimentos a sus domicilios, se les ha acompañado al centro de salud o a hacer la compra. El CDR actúa en coordinación con los servicios sociales y con los Concellos y también ha contado con la colaboración de voluntarios de Protección Civil para realizar estos repartos.

Un comedor con menus de hasta 2,8 euros

En Lodoselo, el CDR O Viso tiene su comedor social, en el que se reunían estas personas necesitadas antes del coronavirus. Ese comedor para personas en riesgo de exclusión social funciona habitualmente con unos precios tasados desde cero a 2,80 euros en función de los requisitos, con menús que se elaboran con donaciones de supermercados y que se reparten en bandejas. El centro de inclusión de Lodoselo funciona con personal propio y dos voluntarios. Desde que empezó la crisis sanitaria en marzo, se han sumado más Concellos y más personas en situación de emergencia social.

 «Abril foi moi intenso, con reparto de alimentos a máis de cen persoas»

Si antes hacían dos rutas de reparto del comedor a domicilio, ahora son tres debido a que ya no se puede usar el centro por las medidas de distanciamiento. «Abril foi moi intenso, con reparto de alimentos a máis de cen persoas. Os traballadores sociais dos Concellos mandan un listado dos lotes que se necesitan segundo o número de menores e adultos que hai en cada familia. E aquí elaboramos os lotes coas doazóns de Mercadona, que están sendo abundantes e conteñen iogures, zumes, carnes, froitas ou verduras. Os lotes son de tres ou catro caixas de alimentos frescos cada quince días», detalla Edesio Díaz, trabajador social en el CDR O Viso. Mercadona, que tiene el supermercado más cercano a quince kilómetros del centro de inclusión, se encarga también de acercar estos excedentes a la sede de Lodoselo.

Edesio pone el ejemplo de algunos de los repartos que hicieron a finales de abril y principios de mayo: a sesenta personas en Vilar de Barrio, repartidos por Protección Civil, veinte personas de Sarreaus y otras veinte en Trasmiras. Además también han colaborado con el CDR de Vilardevós aportando alimentos frescos.

Además de con comida, el CDR O Viso ha estado ayudando a familias limianas con otras aportaciones. Se han pagado cinco o seis alquileres, 20 o 25 bombonas de gas, alguna factura de luz o agua y productos de higiene y desinfección, además de alimentos no perecederos. Se hace en coordinación con los servicios sociales municipales para que no haya duplicidades y se preservan los datos personales de los beneficiarios, advierte Edesio Díaz.

Los lotes se hacen con excendentes del supermercado
Los lotes se hacen con excendentes del supermercado

«Tentamos que non sexa beneficencia, senón algo integral»

Una de las entregas recientes que realizó el CDR O Viso tenía como destinatarios a cuatro familias, formadas por 18 personas, de Xinzo de Limia. El perfil de los usuarios de esta ayuda se ha ampliado durante las últimas semanas.

Hay familias que dependían desde hace tiempo de estas aportaciones —gente con adicciones, alcoholismo, empobrecidas, mujeres al frente de familias monoparentales o con discapacidades— pero a ellas se han sumado, debido al parón por la emergencia sanitaria, profesionales de sectores como la hostelería o la venta ambulante y que se han quedado sin ingresos durante estos meses. También hay beneficiaros entre personas que cobran la Risga (renta gallega de inclusión social) y la complementaban con alguna actividad en economía sumergida, detenida durante el confinamiento.

Edesio Díaz explica que las entregas de alimentos o el pago de alguna de las facturas más antiguas de suministros o de alquiler para evitar cortes de servicios básicos se hacen en coordinación con servicios sociales y con los agentes de desarrollo de la comarca, también para informar sobre ayudas de inclusión. Son trámites que se tenían que hacer por teléfono hasta que se ha ido avanzando en fases de desconfinamiento. El CDR también dio apoyo en gestiones para inmigrantes que se encontraron con sus permisos paralizados por la situación. «Tentamos que non sexa beneficencia, senón algo integral, pero ás veces hai que facer intervencións para evitar riscos», explica Edi Díaz. El trabajador social indica que durante el confinamiento en el CDR O Viso han seguido trabajando para que las personas con necesidades básicas pudieran llevar mejor esta situación tan drástica, con cada profesional del centro aportando desde su área especializada, desde el acompañamiento psicológico y el seguimiento terapéutico telefónico para combatir el aislamiento, hasta este reparto de alimentos y otros productos básicos. La brecha digital, que también afecta más a este sector poblacional empobrecido, ha sido una dificultad más a superar en esta época marcada por el distanciamiento.

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