Los bailes de la OMS durante la gestión del covid-19

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Los vaivenes y las contradicciones se acumulan desde el inicio de la crisis sanitaria

07 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La Organización Mundial de la Salud no está sacando buena nota en su gestión de la crisis del covid-19. Ni puede presumir de capacidad de anticipación ni de velocidad de reacción. Y por el camino ha entrado en episodios contradictorios.

Uno de los terrenos en los que venía manteniendo un criterio más firme es el del uso de las mascarillas, al entender que solo debían ser utilizadas por pacientes y personal sanitario, que no estaba claro que sirviesen para evitar la propagación del virus y que cabía el riesgo de que creasen entre los usuarios una falsa sensación de seguridad. Esta semana, sin embargo, ha actualizado sus recomendaciones. Aconsejan a los ciudadanos que se protejan la boca y la nariz cuando no puedan mantener la distancia social de los dos metros.

¿Tardó en reaccionar tras los primeros casos en China?

«China ha informado a la OMS de varios casos de neumonía -sin muertes- en Wuhan, en la provincia de Hubei. Hay investigaciones en marcha para identificar la causa de la enfermedad». Así lo indicó la organización el 4 de enero. El día 22, el presidente de la OMS, Tedros Adhanom, ensalza el trabajo de las autoridades chinas y asegura que expertos de la OMS están trabajando también en el país asiático. Horas más tarde empezó le confinamiento de Wuhan. Una semana después Adhanom se reúne con el presidente, Xi Jinping, cuando ya Wuhan estaba confinada. Y tras el encuentro la propia OMS indica que China acepta recibir expertos. Los primeros aterrizaron el 10 de febrero. En ningún momento se cuestionó si las autoridades chinas estaban ocultando datos y facilitaban toda la información disponible. Y la infección empezaba a extenderse a otros países y otros continentes.

¿Por qué no incidió en la suspensión de viajes?

Una de las cualidades del covid-19 es su facilidad para propagarse y traspasar fronteras. La OMS, sin embargo, ni en febrero, ni tampoco en marzo, cuando ya los indicadores empezaban a dispararse, se mostró partidaria de suspender viajes. A pesar de ello, la Unión Europea sí optó a mediados de marzo por restringir los desplazamientos no esenciales.

¿Cabe esperar una segunda ola?

No es sencillo determinar si la OMS tiene una idea clara al respecto. Su directora general de Salud Pública decía hace apenas dos semanas: «Hemos rebajado tanto la tasa de transmisión que el virus tendrá dificultades para sobrevivir». Pero inmediatamente apuntaba que «vale la pena no hacer muchas previsiones porque las próximas semanas son una fase muy crítica». Y el miércoles el director regional para Europa, Hans Kluge, decía lo siguiente: «Una segunda ola no es inevitable, si bien a medida que los países relajan las restricciones, existe una clara amenaza de que vuelvan a aumentar las infecciones».

¿Qué pasó con la hidroxicloroquina?

El 27 de mayo la OMS decidió suspender los ensayos que estaba realizando con hidroxicloroquina, a la vista de un estudio publicado en la revista The Lancet según el cual los pacientes podrían sufrir problemas cardíacos y riesgo de muerte. Ya los ha reanudado y ha pedido disculpas, después de que tres de los cuatro firmantes del referido estudio se retractaran.