«Las noticias falsas actúan hoy igual que la propaganda nazi de 1930»

El director del documental de la BBC «El ascenso de los nazis» advierte: «la democracia es más frágil de lo que pensamos»

Julian Jones es el director de «El ascenso de los nazis»
Julian Jones es el director de «El ascenso de los nazis»

A finales de la década de 1920 Alemania era la potencia más avanzada y progresista de Europa. Nadie intuía lo que estaba a punto de suceder en el país. Entre 1930 y 1934 Adolf Hitler se hizo con el control absoluto del poder. No dejó rastro alguno de la democracia previa e inició una dictadura y un período de terror que culminó con la Segunda Guerra Mundial, que se cobró millones de vidas. El Ascenso de los nazis, producido por la BBC (disponible en Movistar +) explica qué sucedió exactamente durante esos cuatro años. Julian Jones es el director de este documental imprescindible que describe cómo se puede aplastar una democracia en el tiempo que dura una legislatura en España

—Se han hecho muchos documentales sobre Hitler. ¿Qué aporta esta serie de tres capítulos?

—Realizamos un diagnóstico forense de un período crucial en la historia de los nazis y examinamos cómo en menos de cuatro años Hitler pudo pasar de ser un pequeño revoltoso al margen de la política de Weimar a convertirse en gobernante absoluto y dictador de Alemania. Queríamos explorar cómo Hitler pudo obtener el poder y desmantelar lo que era una de las democracias más liberales de Europa. Además, tratamos de meternos en la cabeza de estas personas, entender qué motivó sus acciones y creencias.

—¿Hitler llegó al poder después de ganar unas elecciones?

—No exactamente. El partido nazi nunca ganó una mayoría parlamentaria absoluta, pero después de las elecciones de julio de 1932, cuando el 37% del voto popular en Alemania fue para los nazis, se convirtió en el mayor partido individual en el Reichstag alemán en un momento en que el sistema político estaba atascado. Esto presionó al presidente Hindenburg para que nombrara a Hitler como canciller y le dio una gran cantidad de influencia política.

—Da la sensación de que los nazis alcanzaron el poder por las malas decisiones de otras personas y no tanto por los aciertos de Hitler

—Creo que su ascenso para convertirse en canciller en 1933 fue una combinación de los juicios erróneos de otras personas, la popularidad de los nazis y su astucia estratégica. En el primer episodio observamos cómo parte de la élite militar y política en Alemania intentaron usar la creciente popularidad de los nazis entre los votantes para su propia ventaja política. Pensaron que podían controlar a Hitler y usarlo para mantener su propio poder, pero estaban muy equivocados. Al mismo tiempo, los nazis tuvieron mucho éxito en explotar el caos político y económico de principios de la década de 1930 para su propio beneficio. Los nazis fueron muy efectivos en la manipulación del apoyo popular.

—¿Fue posible detener realmente su ascenso?

—Absolutamente. Hitler podría haber sido detenido en las urnas. Podría haber sido frenado por una oposición política efectiva. El presidente Hindenburg podría haberse negado a nombrarlo como canciller o el ejército podría haber intervenido.

 —Al final de cada capítulo se reflexiona sobre lo débil que es la democracia, ¿por qué?

—Queríamos poner en evidencia lo rápido que puede derrumbarse una democracia. Todos los historiadores que participan en el documental insisten en que un sistema frágil y que la democracia no es algo que debamos dar por sentado, especialmente hoy.

—¿Cree que podría volver a pasar?

—Si me preguntas si podemos ver a las democracias modernas reemplazadas por regímenes autoritarios, entonces te diré que sí, es posible. Hoy en día, hay muchos países donde la democracia está siendo desafiada y erosionada por déspotas o donde los movimientos políticos de extrema derecha están ganando terreno.

—¿Son las noticias falsas la propaganda de hoy?

— Sí, creo que hay similitudes entre la propaganda utilizada en la Alemania de 1930 y una gran cantidad de información errónea que vemos difundida en las redes sociales. Ambos usan falsedades y teorías de la conspiración para tratar de manipular los temores de las personas, provocar emociones negativas y sembrar división, odio y prejuicio.

—¿Por qué todavía es necesario hacer documentales sobre este momento histórico?

—Los nazis se levantaron y los horrores que desencadenó su ascenso representan las profundidades a las que la humanidad puede hundirse y la velocidad a la que se puede destruir lo que consideramos una sociedad democrática civilizada. Es vital que aprendamos de este período, detectemos las señales de advertencia y nos aseguremos de que nunca vuelva a suceder.

—¿Cree que los jóvenes asumen este episodio histórico como algo distante?

—Es fácil pensar en este período como una historia antigua, especialmente si has crecido y vives en una democracia moderna y progresista. Pero a finales de la década de 1920 Alemania era quizás la democracia moderna más progresista de Europa. La mayoría de la gente no podría haber imaginado nunca lo que iba a ocurrir poco después.

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