El confinamiento salpica de basura los senderos del Xiabre

Aunque se detecta una cierta querencia por escombros y restos de mobiliario, en esta rara primavera también florecen los neumáticos


vilagarcía / la voz

Echar tierra sobre algo suele ser una forma bastante gráfica de referirse a esa práctica tan extendida que consiste en ocultar un problema hasta acabar desentendiéndose de él. Sobre el que fue el mayor vertedero ilegal de O Salnés, situado muy cerca del campo de fútbol de Berdón, no puede decirse que la Administración haya pasado de puntillas. Medio Ambiente llevó a cabo en su día una limpieza que el Concello de Vilagarcía completó en el 2015, retirando diez toneladas de desperdicios variopintos. Desde neumáticos a electrodomésticos, colchones quemados o escombros procedentes de remodelaciones domésticas. Cinco años más tarde, la explanada en la que se depositaba tanta inmundicia, y probablemente fue generada al hilo de la construcción de la variante norte, como denunció EU, no está libre de suciedad. Pero al menos han desaparecido las enormes acumulaciones de otros tiempos, solo para ser sustituidas por multitud de pequeños vertidos recurrentes, que salpican el Xiabre y traen de cabeza a las comunidades de montes.

Los dos meses y medio de confinamiento no le han sentado muy bien a este paisaje de detritus. Más bien, todo lo contrario: han aumentado en cantidad y densidad. Un simple paseo más allá del punto limpio de Pinar do Rei -incomprensible idiocia la de quienes prefieren vomitar lo que les sobra en el monte en lugar de depositarlo allí- lo demuestra. Ahora que la desescalada permite desperezarse en largos paseos, tampoco es infrecuente encontrar gente en marcha por los caminos de Cea, que en ocasiones siguen la misma ruta que recorren los aficionados al ciclismo de montaña, remontando Berdón para cruzar el primer paso subterráneo bajo la circunvalación y avanzar hacia el entorno de Castroagudín. Sin complicarse la vida ni abandonar el sendero, es posible descubrir media docena larga de esta suerte de rincones de la basura.

Aunque se detecta una cierta preferencia por los restos de electrodomésticos y mobiliario, también florecen los neumáticos. Incluso hay un amontonamiento específico, consagrado a las pantallas de televisión, que no está muy lejos del campo de fútbol de Trabanca, ya de por sí decadente. La profusión de toallitas húmedas, esas grandes enemigas del alcantarillado, delata que no falta quien aproveche estos andurriales para hacer de campo lo que debería descargar en un inodoro. Por fin, un detalle de elegancia. Alguien ha abandonado bajo una rueda un casete con los éxitos de oro de Tennessee, que hubiesen merecido mejor suerte.

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