Los Erasmus del confinamiento están varados

M. Reigosa / C. Elías REDACCIÓN

SOCIEDAD

Parte de los más de mil gallegos becados en otros países hacen encaje de bolillos para cuadrar la vuelta a casa

01 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Cada año son cientos los estudiantes de universidades gallegas que optan por completar el curso (íntegro o la mitad) en otros centros del extranjero. Y aquellos a los que el segundo trimestre de la campaña 19/20 los ha cogido fuera pasarán a la historia como los Erasmus del confinamiento, los que apenas se han podido mover de sus lugares de acogida.

Cuando a mediados de marzo se empezaron a disparar los índices de la pandemia, muchos optaron por adelantar su regreso, sobre todo los que estaban en países más golpeados por el covid-19, como Italia. Otros se decantaron por quedarse, a la espera de acontecimientos. Y los que ahora todavía siguen en sus destinos se están encontrando con no pocos problemas para organizar el viaje de vuelta.

Cada caso tiene sus peculiaridades. No es lo mismo verse en Alemania, dónde existen más posibilidades de lograr algún vuelo, que en Rumanía. Hay embajadas que se implican más y otras que tienden a desentenderse. No resulta nada fácil armar un viaje. Y tampoco es barato.

En el programa Erasmus la intendencia corre a cuenta del alumno, independientemente de las ayudas que pueda solicitar y recibir. Es el que tiene que gestionar el alojamiento, las materias que va a cursar y las que le convalidarán, también el viaje.

Un episodio como el que relatan fuentes de la Universidade da Coruña (UDC) es significativo de lo cambiante y complicado del contexto. En mayo, en colaboración con otras universidades andaluzas, pudieron ofrecer a algunos estudiantes en Polonia el regreso en bus. El coste era de 500 euros, y la UDC estaba en disposición de asumir el 80 %. No se cubrieron las plazas, porque los alumnos querían apurar el curso.

Reparto por universidades

De la Universidade de Santiago partieron este curso 580 alumnos, sumados diferentes programas y convenios, y ha recibido a 759. De la de Vigo había en el segundo cuatrimestre 455 en otros centros y a finales de abril todavía estaban fueran 240; de fuera le llegaron 354. Y de la de A Coruña salieron 289 y entraron 759.

Sergio Sáez, Erasmus en Irlanda: «Me sumé a un vuelo chárter con otros españoles»

Tendría que haber regresado de Dublín a Madrid en un vuelo de Aer Lingus el 28 de mayo, pero semanas antes Sergio Sáez se vio obligado a buscar un plan B. «Cancelaron mi vuelo y en mayo se acababa mi alquiler», recuerda este joven vigués de 20 años. La pandemia le pilló de Erasmus en Galway, donde ha estudiado este curso Comercio. «En un inicio me planteé volver a casa, pero mi familia y yo nos pusimos en contacto con Sanidad, la embajada... para explicarles mi situación y nos recomendaron que me quedase porque en Irlanda se estaban haciendo las cosas bien y había muchísimos menos muertos que en España», explica Sergio. Así que su confinamiento lo ha pasado en el apartamento de su residencia de estudiantes que compartía con otros dos chicos, un irlandés que regresó a su casa y otro gallego que volvió a España al principio de la crisis sanitaria.

La universidad irlandesa canceló las clases a la par que en España, así que Sáez continuó el curso de forma virtual. Reconoce que tuvo suerte porque la residencia se halla algo alejada del centro de la ciudad. «No hubo un inicio de cuarentena estricto. Podíamos salir a hacer deporte o pasear, eso sí, en un rango muy pequeño, cerquita de donde vives», recuerda.