Denuncian que el ingreso mínimo vital deja fuera a los jóvenes que salen de los centros de menores

La oenegé Igaxes recuerda que son un colectivo especialmente vulnerable por no tener red familiar que los sostenga

Enrique y Suso conviven en un piso tutelado de Igaxes dentro del Programa Mentor.
Enrique y Suso conviven en un piso tutelado de Igaxes dentro del Programa Mentor.

La oenegé Igaxes, que centra su trabajo en la infancia y la juventud en riesgo de exclusión, ha saludado la aprobación del ingreso mínimo vital (IMV) publicada hoy en el BOE, pero ha criticado que se haya colocado en los 23 años la edad mínima para poder accede al mismo.

Para la organización, es «un gran erro» establecer ese límite, así como el hecho de que para solicitar esta renta mínima sea preciso llevar al menos tres años emancipado. Estos requisitos, aseguran, dejan fuera «a práctica totalidade da xuventude extutelada e sen apoio familiar».

Así, un joven que abandone un centro de menores con 18 o 19 años no podrá solicitar el ingreso mínimo vital, pero en la mayoría de los casos tampoco contará con parientes o una red familiar que puedan ofrecerle apoyo económico o residencial. Salir adelante dependerá de sus posibilidade de encontrar trabajo, mermadas por las consecuencia de la pandemia. De hecho, un informe elaborado recientemente por Igaxes y presentado el pasado 13 de mayo apuntaba que, a raíz de la crisis sanitaria, solo el 8,5 % de la juventud extutelada consultada está trabajando, y otro 10,8 % está en situación de ERTE.

Sin embargo, la oenegé considera que la actual formulación del ingreso mínimo «esquécese por completo de este colectivo», que ha visto sus posibilidades de inserción laboral especialmente complicadas, al ser sus sectores prioritarios los más golpeados por la crisis, como la hostelería o el comercio. «Unha maioría dependerán de rendas mínimas como a risga para poderen subsistir». La situación es similar, o incluso más grave, entre los jóvenes extranjeros, que en muchos casos acaban de perder su empleo y ven peligrar sus permisos de trabajo.

Por ello, desde Igaxes esperan que la omisión de estos grupos de población en la regulación del IMV sea «urxentemente subsanada», al entender que la juventud que no cuenta con apoyo familiar «non pode quedar fóra do ingreso mínimo vital». Y apuntan a que el IMV debería ser un primer paso hacia una «renda básica universal» que llegue a todas las personas y hogares vulnerables. 

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Aunque la ayuda se concede para todos los miembros de una unidad de convivencia y la solicitud debe ir firmada por aquellos que sean mayores de edad, solo uno de ellos será el titular de la prestación. Este deberá tener una edad comprendida entre los 23 y los 65 años, salvo cuando tenga hijos a cargo y viva emancipado o en los supuestos de mujeres víctimas de violencia de género o víctimas de trata y explotación sexual, en los que solo se exigirá la mayoría de edad. La norma establece que, en un mismo domicilio, solo puede haber dos prestaciones reconocidas.

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