Los ERTE volatilizan 3.660 empleos

La pandemia provoca cierres mientras 800 empresas cursaron expedientes de regulación


lalín / la voz

El impacto de la crisis sanitaria sobre la economía se deja sentir y en la calle podemos constatarlo con carteles anunciando cierres, liquidaciones antes de bajar la persiana y negocios donde sus propietarios dudan si volver a la pelea. El paso de fase supuso un alivio para algunos, pero el puso sigue latiendo todavía muy bajo, con numerosos establecimientos, desde comercios de todos tipos de productos a restaurantes o cafeterías, que aún están inactivos y en muchos casos con sus trabajadores incluidos en Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Solo basta mencionar que la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA) estima que uno de cada diez cesará la actividad este año, según recoge en su último barómetro, y hasta un 40 % duda en este momento si podrá continuar.

Por el momento hay pocos rayos de esperanza, alguno aislado de quienes pese a las dificultades de alumbrar un nuevo negocio o empresa decidieron hacerlo pese al panorama pesimista que genera el covid-19. Pero se cuentan con los dedos de una mano y alguno sobra. Sigue habiendo muchos puestos de trabajo en la cuerda floja como lo demuestra la evolución de los ERTE en Deza y Tabeirós-Terra de Montes. Las cifras resultan cuando menos significativas, porque al cierre de mayo ya son más de ochocientos los expedientes de estas características tramitados en las comarcas. En concreto se trata de 809, de ellos 514 en Deza y 295 en Tabeirós-Montes. Afectan ya a 3.660 personas, 1.965 en tierras dezanas y 1.705 en Tabeirós.

Por municipios

En cuanto a los datos por municipios, en Lalín se tramitaron 301 expedientes de ERTE al cierre de mayo, afectando a 1.207 trabajadores, mientras en A Estrada fueron 262, con 1.526 personas implicadas en ese proceso. A continuación se situó Silleda con 117 ERTE y 416 empleados afectados, por los 65 de Vila de Cruces, donde quedaron fuera del mercado laboral 416 personas. Ya en Forcarei se cursaron 19 expedientes para 59 operarios y en Agolada fueron 15, para 34.

En el caso de Cerdedo-Cotobade los datos actualizados que comunica la Xunta cifran en 14 los ERTE tramitados, que afectan a 120 personas, mientras que en Rodeiro suman 13 para 18 empleados. Por último, solo se cursaron 3 en Dozón, con 4 trabajadores implicados.

"Espero la ayuda municipal para poder pagar el alquiler"

El estado de alarma obligaba a Javier Iván Hita a bajar la persiana de Nigraponte, donde encontrar desde libros y cómics de segunda mano a juguete educativo y otros objetos curiosos. Después de más de mes y medio reabría el pasado día 4 de mayo con dudas sobre el futuro, pero con el empeño de darlo todo por mantener la viabilidad del negocio. Ahora parte de sus esperanzas están centradas en la concesión de la ayuda solicitada al Concello de Lalín, en una de sus líneas de apoyo a pymes, comercio y hostelería, que podrían suponer 1.200 euros de ingreso.

«Espero esa ayuda municipal para poder pagar el alquiler a los caseros», sentencia, quien cuenta con unos gastos fijos mensuales en torno a los 1.100 euros, para sacar después con suerte limpios entre 400 y 500. Dura vida la del autónomo, sin duda. Y más si contabilizamos las horas a destajo que debe pasar en la librería, que en la actualidad abre de lunes a sábado, de 10.30 a 14.00 y de 16.30 a 20.30 horas. Hita pese a todo tuvo cierta «fortuna», ya que el Estado sí le fue abonando distintas ayudas o le devolvieron el recibo de autónomos que ya había abonado. Pero ese a todo tuvo que recurrir a un crédito bancario «para subsistir e ir pagando las facturas, porque esas no dejan de llegar».

En la entrada de Nigraponte no faltan desde guantes a mascarillas o gel hidroalcohólico, medidas de protección necesarias pero que suponen otro gasto más. El parón tuvo como parte positiva la página web www.nigraponte.com, donde subir las publicaciones para su venta on line. Tuvo consultas incluso de Levante o Cataluña, pero cree que esa plataforma no dejará de ser «un tironcillo» para las ventas, en un mundo de los libros de segunda mano, «de círculo muy cerrado».

 "Somos positivos a pesar de las actuales circunstancias"

Con cientos de eventos suspendidos este año, no parece lo más prudente poner en marcha ahora una empresa dedicada a ello. Sin embargo los hermanos lalinenses Carlos y José Ramón Montilla, junto con Álvaro Álvarez y Francisco Rubia lo veían claro. Con experiencia en la hostelería, la gestión cultural, producción de eventos y comercio exterior, estos cuatro amigos decidieron crear la firma Labauh en Santiago, dedicada al diseño y producción de mobiliario (tanto en venta como en alquiler) para eventos y ferias de producto gourmet y turístico. Una empresa que sigue la línea de la creada por José Ramón Montilla en el 2016 bajo el nombre Tawi Momentos, también dedicada a la fabricación de mobiliario específico para eventos.

«La iniciativa surgió este año y decidimos no paralizarla. Somos positivos, a pesar de las actuales circunstancias, con el mantenimiento del sector a medio plazo», afirma José Ramón. «Había una línea dirigida a grandes festivales, incluso teníamos contactos interesados desde el primer momento. El principal cambio respecto al proyecto inicial es que estamos diversificando más de lo previsto inicialmente, porque estábamos muy enfocados de cara a este verano en eventos de alcance», añade.

Subraya José Ramón Montilla que «Labauh nace con la vocación de dar servicio a esas pequeñas producciones que vaya permitiendo la desescalada, desde cáterings a showcookings o ferias de tamaño medio; un mundo que estaba un poco falto de mobiliario versátil y acorde a lo que se expone». Su sello pasa por el empleo de la madera como principal material, tanto nueva como reciclada; con la funcionalidad y sostenibilidad por bandera de una firma con papel dezano.

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