El amor en los tiempos del covid: así son las primeras bodas de Galicia en estado de alarma

Mascarillas personalizadas, vídeos en «streaming» o asientos nominales, este sábado arranca una atípica, pero no menos deseada, temporada de enlaces


Una de las novedades de la fase 2 tiene que ver con las bodas: pueden celebrarse con un aforo máximo de 50 personas en interiores y 100 en exteriores. Algo es algo, pensaron Dalila y Gustavo, que esta tarde se dan el sí quiero en Marín ante medio centenar de familiares. Llevarán mascarillas personalizadas, a excepción de los novios, y tendrán su asiento marcando. En Internet, gracias a la plataforma Periscope, «serán más de 300. Nos tocó innovar», asiente el novio. Es de Guatemala y las felicitaciones de sus allegados serán vía streaming.

«Allí están los aeropuertos cerrados, el confinamiento empezó tres semanas después que aquí, y ni quisiera sabíamos cuándo podrían venir amigos de otras partes de España o de Galicia. La fecha inicial era en mayo», comenta Gustavo. A la mesa serán «ocho personas, como una comida de domingo en una finca familiar. El convite lo dejamos para el 2021».

Enlace en directo hoy desde Marín. Dalila y Gustavo retransmiten hoy por la tarde en directo su boda, a la que asistirán 50 personas a la iglesia, el máximo permito en espacios cerrados. La fecha inicial era mayo. El banquete lo posponen al próximo año para que asista su familia, de Guatemala
Enlace en directo hoy desde Marín. Dalila y Gustavo retransmiten hoy por la tarde en directo su boda, a la que asistirán 50 personas a la iglesia, el máximo permito en espacios cerrados. La fecha inicial era mayo. El banquete lo posponen al próximo año para que asista su familia, de Guatemala

No son los únicos que se casan hoy. Miguel y Ana lo hacen en una ceremonia civil en Fisterra. Es su plan B ya que el enlace estaba previsto para marzo. Hoy comerán con los padrinos y unos pocos familiares en un restaurante. «Nos ponen la mesa fuera», dice él. El banquete nupcial será en agosto. La luna del miel, todavía no saben: «Vamos por cachos».

A la segunda, va la vencida. La primera fecha de Ana y Miguel era el 28 de marzo, cuando también tenían previsto el bautizo de su hijo pequeño. Nunca se imaginaron que tendrían que aplazar todo por un virus. Hoy se casan por lo civil en Fisterra en una ceremonia a la que asistirán una decena de personas. En agosto celebran el banquete
A la segunda, va la vencida. La primera fecha de Ana y Miguel era el 28 de marzo, cuando también tenían previsto el bautizo de su hijo pequeño. Nunca se imaginaron que tendrían que aplazar todo por un virus. Hoy se casan por lo civil en Fisterra en una ceremonia a la que asistirán una decena de personas. En agosto celebran el banquete

Cuatro meses de parón

La temporada de bodas que en Galicia acostumbra arrancar en marzo acumula cuatro meses de parón. Por lo menos, hasta que finalice el estado de alarma, se calcula que a finales de junio, no hay celebraciones como tal en el calendario. «Hasta julio no tenemos nada, y todo está en el aire. Ofrecemos hasta dos fechas alternativas, una en invierno y otra el próximo año, en función de cómo evolucione la situación. La media de comensales es de 150, pero hay bodas de 300», apunta Román Vidal, de Casa Román.

Los servicios de cáterin como el suyo se coordinan con pazos y otros recintos para tratar de salvar, en lo posible, la temporada. «Hay un trabajo previo importante. Esto no se puede organizar en dos semanas, en función de la fase. Es una inversión grande y nadie desea recordar una boda con mascarillas, quieren una normal. Con baile y abrazos», admite Noemí Díaz, de Catering Josmaga

Sin incluir al personal de restauración, estas fiestas «dan trabajo a muchas personas, desde los que ponen las flores a fotógrafos o músicos», detalla María Formoso, de Marilé Eventos. La cascada de aplazamientos ha sido una constante. «Hay invitados de fuera, gente mayor y los novios no quieren correr el riesgo», asiente Manuel Nogales, socio de Wonatti Wedding, que hasta finales de julio también tiene la agenda vacía.

Enfermera del Chuac. Teresa vive los meses más intensos de su vida laboral. Es una de las sanitarias de la unidad covid del Chuac. El 24 de julio se casa con su novio de toda la vida, Yago. La pareja mantiene la fecha aunque tiene un plan B: julio del 2021 si la evolución de la desescalada se complica
Enfermera del Chuac. Teresa vive los meses más intensos de su vida laboral. Es una de las sanitarias de la unidad covid del Chuac. El 24 de julio se casa con su novio de toda la vida, Yago. La pareja mantiene la fecha aunque tiene un plan B: julio del 2021 si la evolución de la desescalada se complica

Una de sus primeras clientas es Teresa, enfermera de la unidad covid del Chuac. «Si se celebran elecciones, también nos podremos casar», sonríe por teléfono. Este ha sido sin duda un año duro para esta sanitaria. Poder celebrar el enlace sería un merecido regalo. «Malo será que no nos podamos dar una abrazo», anhela.

El 24 de julio es su fecha y la de Yago. Están invitadas 120 personas. «Es en un pazo con mucho espacio al aire libre. Si no puede ser, tenemos reservado el mismo día para el 2021», destaca. Está claro, admite, que será una boda «diferente», pero la ilusión será la misma, «¡si no mayor!», exclama.

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