Toque de atención contra la relajación en el trabajo

Mantener las medidas de seguridad a fondo y controlar la gestión de los ERTE es, según los sindicatos, esencial


vilagarcía / La Voz

En una situación excepcional, por definición, son pocas las certezas y muchas las dudas. Ayer, la CIG de O Salnés quiso dar un toque de atención sobre diferentes aspectos de la desescalada en los ámbitos laboral y empresarial que, en opinión de la central, necesitan ser supervisados con lupa. Desde la forma en la que se están gestionando los expedientes de regulación de empleo hasta los riesgos que entrañaría relajar las medidas de seguridad.

Comenzando por el final, Xan Bouzas, Tupi, uno de los responsables del sindicato en la comarca, muestra su preocupación por el hecho de que, sobre todo en empresas grandes, se estén relajando las instrucciones que contribuyen a prevenir el contagio frente al coronavirus. «Falamos da desinfección nas zonas comúns, nas zonas de traballo, nos vestiarios, e do mantemento tamén da distancia de seguridade e das entradas e saídas escalonadas». Tupi señala, por ejemplo, que es imprescindible que esas áreas que se comparten, como las duchas, sean desinfectadas tras cada utilización.

El sector de la alimentación

La preocupación se extiende al funcionamiento de los establecimientos de alimentación. «Os traballadores deste sector fixeron un gran esforzo e padeceron unha enorme exposición, non pode ser que agora haxa negocios nos que se permita entrar sen máscara, cando é de uso obrigatorio, ou non se respecten os aforos». La situación, argumenta la central, sigue siendo excepcional y requiere que se conserve un tono estricto en la observancia de este tipo de medidas.

La gestión de los expedientes de regulación temporal de empleo por causa de fuerza mayor, a los que se han acogido las empresas que tuvieron que parar su actividad ante la crisis sanitaria, ofrece una mayor complejidad. Bouzas alerta de casos en los que, a pesar de haber retomado el trabajo y llamado a empleados algunas horas, en lugar de pasar a un uso parcial de los ERTE, en función de sus necesidades, se mantiene el expediente en su totalidad, como una suerte de sondeo sobre el comportamiento del mercado antes de volver a la normalidad. «Isto, ademais dunha temeridade, constitúe unha utilización fraudulenta das bonificacións públicas na que incorre tanto o empregador como o propio empregado».

La organización alerta, igualmente, sobre las solicitudes de expedientes por causas productivas que se puedan estar negociando como una especie de instrumento preventivo. «É dicir, empresas que están traballando xa con normalidade, pero se reservarían esta ferramenta polo que poida pasar a partir de xullo, por exemplo; iso xa se analizaría no seu tempo, o que non se pode é poñer unha espada de Damocles sobre os traballadores, os ERTE non están para iso».

«Desescalada en dereitos»

Por último, Tupi apunta a la forma en la que se calcula el período de seis meses durante el que las empresas no pueden despedir: «Debería contarse a partir do momento en que se incorpora o último traballador, non o primeiro». De la misma forma, esos despidos deberían ser considerados nulos, no improcedentes, pues de no ser así «non se lle estaría garantindo ao traballador a permanencia no seu posto, cando se pode estar en perigo non é por causas propias, senón por unha situación que o Goberno non acaba de cubrir». En definitiva, la central se moviliza contra acuerdos que, incluso apoyados por otras organizaciones, como UGT o CC. OO, «poden desembocar nunha desescalada, si, pero de dereitos laborais».

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