«Mi hermana no era un número, tenía su nombre y apellidos»

Una ourensana busca recuperar una serie de objetos de su familia, que ella supone perdidos en el CHUO


ourense / la voz

A María del Carmen González Fernández, vecina de A Bola con residencia en Ourense, se le hizo de noche cuando le tocó despedirse de su hermana, que apenas rebasaba los 50 años cuando se la llevó el coronavirus. Una larga enfermedad le estaba dando guerra antes de que el covid-19 se la llevase definitivamente, pero ella se ha resistido a decirle adiós.

El motivo es que no ha podido recuperar todas las pertenencias que la difunta llevaba cuando llegó al hospital CHUO. Entre ellas, según cuenta, «una alianza, unos pendientes y unos 60 euros que tenía en su cartera dentro del bolso». Murió el pasado 4 de abril tras más de 15 días ingresada, y ella, dado que el marido de su hermana seguía confinado, se presentó para reclamar sus bienes personales. «Me explicaron que había que seguir un protocolo de varios días por el impacto de la enfermedad, y que si podía esperar un poco más», cuenta.

El caso es que le devolvieron un estuche con unas gafas, el móvil de su hermana y una barra de labios, pero ella echó en falta todo lo demás. «Pregunté, y al cabo de diez días me llamaron desde la planta en la que estaba para decirme que había aparecido una caja con la etiqueta de mi hermana. Estaba el bolso, pero faltaban cosas, como la sortija y hasta una media especial hecha a medida para su pierna que vale algo más de 600 euros. Y ella no era un número, sino que tenía su nombre y apellidos», reivindica. Según dice, pidió una cita para verse con el gerente del CHUO, Félix Rubial, para contarle la situación y buscar soluciones. «Pero de momento no me han contestado y solo me contactaron desde el servicio de atención al paciente para interesarse en el caso», dice. Ahora, ha trasladado una denuncia formal a la Policía Nacional en Ourense.

Una opción, el almacén

Desde el Sergas admiten estar al tanto de la situación. Y recalcan que, al darse un ingreso, «se avisa de antemano al paciente y a sus familias de la importancia de no llevarse dinero u objetos de valor a la habitación». En este sentido, indican que el personal de seguridad rebuscó en la caja fuerte para comprobar si, durante el trasiego por la epidemia, se había dejado algo allí. Pero no fue así. «Y la realidad es que ahora mismo estamos en una etapa singular y tampoco podemos dejar acceder al almacén a revolver. Aunque es una posibilidad que estén allí, esto lleva su tiempo», dicen.

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