Las ucis gallegas pasan de 19 ingresos en un solo día a uno durante la última semana

En los hospitales del Sergas quedan siete pacientes críticos cuando llegaron a ser 178 en abril


Los hospitales de la red pública gallega han pasado de ingresar en sus unidades de cuidados intensivos a más de una quincena de enfermos de covid-19 al día a que ahora no se haya producido ningún ingreso nuevo desde el sábado. De hecho, incluso la unidad del Chuac de A Coruña, que soportó el mayor impacto de la epidemia en la comunidad, quedó este lunes libre de pacientes con coronavirus.

Nadie lanza las campanas al vuelo entre los intensivistas de la comunidad, pero sí coinciden en que lo peor, al menos de esta primera oleada de la epidemia, ha pasado, y ahora insisten en prepararse para lo que pueda venir, sobre todo a través del compromiso social, que es la única vacuna disponible hasta el momento.

De hecho, en el hospital coruñés, según informó ayer un portavoz del área sanitaria A Coruña-Cee, las camas destinadas al covid-19 siguen preparadas con sus sistemas de aislamiento porque aún hay ingresadas en planta 16 personas con esta enfermedad en el Chuac y una en el Modelo, con lo que no pueden descartar que alguna de ellas tenga que ocuparlas en los próximos días.

En el conjunto de la comunidad quedan siete enfermos en estas unidades de críticos: dos en el Lucus Augusti de Lugo y otros tantos en el Chus de Santiago y uno en el Cunqueiro y Povisa (Vigo) y el CHUO de Ourense. Solo en 24 horas han logrado abandonar las ucis cuatro pacientes, con lo que el impacto del covid-19 resulta prácticamente testimonial.

Basta compararlo con lo que ocurría en las semanas críticas entre el 25 de marzo y el 4 de abril cuando en Galicia se pasó de 55 a 178 pacientes críticos por coronavirus. Durante aquellos días especialmente duros para los sanitarios, en los que incluso se estaban preparando para abrir dos hospitales de campaña, uno en A Coruña y otro en Santiago de Compostela, la cifra crecía a ritmos superiores a la decena cada jornada. El 29 de marzo ingresaron 19 y el 3 de abril aún se sumaron otros 13, con lo que se rebasaba así la disponibilidad máxima instalada en los hospitales del Sergas antes de la epidemia, que eran 166 camas de uci, aunque se fueron ampliando y había capacidad para superar las 250, al margen de echar mano de los centros privados y adaptar quirófanos si fuese necesario.

En cambio, la realidad ayer en hospitales como el CHUS de Santiago es que está creciendo el número de pacientes que atienden con otras complicaciones y que hasta la fecha se mantenían en cifra inusualmente bajas.

En el conjunto de la red del Sergas quedan 59 pacientes de covid-19, 12 menos que el lunes y el total de infectados, contando los que se encuentran en aislamiento domiciliario, es de 834, con una reducción de 20 respecto a la jornada anterior.

El propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, explicó en su comparecencia de este domingo, cuando aún había 12 pacientes en las uci, que estos ocupaban menos del 3 % de las plazas disponibles en las unidades de críticos, que tienen más del 64 % de sus camas vacías. Incluso en las plantas de hospitalización los 59 ingresados suponen un impacto mínimo sobre la capacidad total del sistema, que tiene libres más de 3.500 camas, prácticamente la mitad, algo que no había ocurrido nunca hasta la fecha y que se está corrigiendo con la reanudación de las actividades habituales de los centros, porque en las áreas de A Coruña, Pontevedra y Ferrol no hay pacientes con covid-19 en las ucis.

De hecho, todos están recuperando actividad quirúrgica y asistencial no urgente que había quedado postergada para hacer frente a la epidemia y que ahora acumula retrasos.

«Si convertimos esto en una fiesta, va a haber un rebrote»

j. v. lado

Tato Vázquez Lima, presidente de los médicos de urgencias, cree que esta experiencia debe servir para mejorar servicios

El presidente de la Sociedad de Urgencias y Emergencias (Semes) en Galicia y jefe de la unidad del Hospital do Salnés, José Manuel Vázquez Lima, coincide en que lo más duro ha quedado atrás, pero recomienda el «sentidiño» como única vacuna disponible para evitar nuevos rebrotes peligrosos.

-¿Considera que lo peor de la epidemia ha pasado ya?

-Lo peor de esta oleada epidémica ha pasado. Los datos están ahí para contrastarlo: la reducción de transmisibilidad ha sido muy marcada, el número de casos que estamos recibiendo en los servicios de urgencias y emergencias ha disminuido muchísimo. Pero es verdad que también tenemos una baza que juega en nuestra contra, y que es el porcentaje de población que tenemos susceptible de contagiarse porque no se ha infectado, que ronda el 98 %. Así, es posible que tengamos otra segunda oleada epidémica en el momento en el que no se respeten escrupulosamente las medidas que hemos anunciado. Yo creo en la campaña del sentidiño, lo de guardar las distancias de seguridad, la higiene de manos y el uso de mascarillas deberíamos respetarlo a rajatabla.

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