Luz Casal remata su campaña de llamadas: «Cuando tienes suerte en la vida, tienes que compartirla»

Mónica Pérez Vilar
MÓNICA P. VILAR REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

La artista compartió en Instagram algunas de las conversaciones que mantuvo con gente anónima, convirtiendo su perfil en la red social en una suerte de diario de su iniciativa solidaria
La artista compartió en Instagram algunas de las conversaciones que mantuvo con gente anónima, convirtiendo su perfil en la red social en una suerte de diario de su iniciativa solidaria

La artista de Boimorto ha puesto luz al confinamiento con más de 2.000 llamadas en casi sesenta días

26 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La voz de la gallega Luz Casal habrá hecho compañía a muchas personas durante el confinamiento provocado por el coronavirus. Pero para unas dos mil personas, esa compañía no llegó a través de un disco, sino del teléfono, y esa voz no les cantó, sino que se preocupó por cómo estaban y por darles un mensaje de ánimo. La artista de Boimorto decidió el pasado 27 de marzo embarcarse en la aventura de llamar personalmente a quienes quisieran tener, o regalar a un ser querido, una charla con ella. Ayer, 25 de mayo, con la desescalada avanzada ya en todo el país, activó por última vez el manos libres y puso el broche a lo que ella misma define como un «voluntariado intenso» que la ha llevado a realizar más de 2.000 llamadas en casi sesenta días. «Cuando tienes suerte en la vida, tienes que compartirlo. Y yo tengo mucha suerte», es el argumento con el que explica su acto de generosidad.

Muchos compañeros de profesión optaron por dar conciertos desde casa o grabar vídeo cantando y tocando. Sin embargo, Luz prefirió ir por otros derroteros. «Musicalmente ya tengo mucho material que la gente podía usar para identificarse con lo que estaba sintiendo. Pero yo necesitaba hacer algo distinto, más personal y privado», explica. Ese algo fue prestar sus oídos a quienes no pasaban por sus mejores momentos. Sanitarios confinados tras contagiarse del virus, autónomos desesperados por la pérdida de actividad, enfermos solos en sus hogares, o una mujer a la que la pandemia le arrebató a cuatro familiares cercanos, están entre quienes recibieron su llamada. Pero la de Boimorto también felicitó cumpleaños y aniversarios, e incluso cantó a una pareja de nonagenarios de Arousa a los que su nieto quiso sorprender. Todo un carrusel de emociones: «Cada tarde, durante las dos horas en que hacía las llamadas, pasaba del llanto a la risa», confiesa, rememorando los muchos momentos divertidos que generó la incredulidad de quienes no podían dar crédito a que les estuviera llamando Luz Casal.

Ella le resta importancia a su gesto: «No era más que un ser humano llamando a otro ser humano», dice, aunque reconoce que se crearon «relaciones muy poderosas» con algunos de los telefoneados. «Cuando te dicen que eres como parte de su familia, te desarman», comenta. Y asegura que la actividad le ha dado «momentos de placer maravilloso», al ver cómo personas que comenzaban hablando con ella apagadas, terminaban la conversación «con un tono de voz más brillante».