La desescalada en los balnearios de Ourense: gradual y con el turismo de proximidad

El 22 de junio es la fecha marcada en rojo por la mayoría de los hoteles en Ourense


ourense / la voz

El INE publicaba este viernes los datos de ocupación hotelera del mes de abril. En el casillero de Ourense aparece un cero, toda vez que los alojamientos hoteleros quedaron cerrados con motivo del estado de alarma desde mediados de marzo. Hubo excepciones por razones sanitarias, pero estas no contabilizan en la estadística. El vacío en el casillero de Ourense tiene un fuerte impacto económico en el sector. En mayo, la cifra será casi idéntica, ya que la gran mayoría de alojamientos permanecen cerrados pese a que la desescalada permite desde la fase 1 su apertura. Lo que no se autoriza, por el momento, es el movimiento de viajeros entre provincias. Para valorar ese impacto basta con recordar las cifras de pernoctaciones en abril y mayo del año pasado: 112.933 entre ambos meses.

¿Cómo será la desescalada del sector? La mayoría de alojamientos tienen marcada en rojo en el calendario la fecha del 22 de junio, que será cuando si nada se tuerce Galicia haya salido de las tres fases de transición. Será en ese momento, cuando esté permitido el movimiento interprovincial y cuando muchos hoteles recuperen la normalidad. Uno de los termómetros turísticos en Ourense lo marca el termalismo. Las plazas balnearias en la provincia superan las 600 y tienen nombre y apellidos: Caldaria, de la Fundación San Rosendo. El grupo trabaja de puertas para adentro para estar listos para la reapertura. A la pregunta de cuándo será, Javier Soto, gerente de Caldaria, indica: «Esto es un día a día, pero tenemos un plan de apertura que se pondrá en marcha cuando se permita el tránsito de personas para que puedan ir a los alojamientos y que el volumen de visitantes permita hacer viable la instalación. Lo que tenemos claro es que nadie de Ourense ciudad va a ir a alojarse al balneario de Laias».

Incluso se plantearían reabrir si el Gobierno acepta la petición de la Xunta de liberar el movimiento entre las provincias gallegas. Esas reaperturas, explica, serán graduales y comenzarán por la instalación de Laias, que cuenta con el añadido del centro de entrenamiento para deportistas de alto nivel. Después vendrían Cortegada y Lobios. Sobre los protocolos de higiene y seguridad, Javier Soto considera que juegan con ventaja: «Caldaria vende higiene desde hace 25 años. Esos protocolos ahora han tenido que adaptarse a la nueva situación, pero teníamos mucho trabajo realizado al contar ya con un equipo sanitario en el complejo».

A la hora de mirar al futuro, la prioridad que se ha marcado al grupo Caldaria desde la Fundación San Rosendo es la de mantener el nivel de empleo que había antes de la crisis del coronavirus. «Esa será nuestra gran responsabilidad», señala.

La presencia de deportistas de alto rendimiento en Laias, garantizada por las olimpiadas

Los últimos huéspedes que estuvieron en el balneario de Laias cuando el estado de alarma obligó al cierre de los alojamientos hoteleros fueron una veintena de remeros bielorrusos. Se quedaron atrapados en España al estar en plena preparación para los Juegos Olímpicos de Tokio, que finalmente fueron aplazados hasta el año que viene. El gerente del grupo Caldaria, Javier Soto, explica que precisamente esa experiencia les ha servido de base para avanzar en protocolos de seguridad e higiene de cara a la vuelta tras el coronavirus.

La presencia de los deportistas de alto rendimiento que acuden a Laias atraídos por la calidad de las aguas del Miño será, precisamente, uno de los baluartes que tiene el grupo Caldaria para el regreso. «Nos llegan peticiones por todos los lados y ya tenemos compromisos con equipos que solo están a la espera de que tengan autorización para venir a España», señala Soto. El hecho de que las olimpiadas de Tokio fueran aplazadas por el impacto mundial del covid-19 al año que viene hace que la preparación de todos estos deportistas de alto nivel vuelva a la casilla de año preolímpico. «Será un período intenso de entrenamiento», explica el gerente del grupo Caldaria.

Xosé Ramón Franco, responsable del hotel Alda Estación Ourense, que abrió ya en la fase 1 de la desescalada
Xosé Ramón Franco, responsable del hotel Alda Estación Ourense, que abrió ya en la fase 1 de la desescalada

Excepciones

En el barrio de A Ponte se encuentra uno de los pocos alojamientos hoteleros abiertos al público en general en la ciudad de Ourense. Se trata del Alda Estación. Tras el mostrador de la recepción está Xosé Ramón Franco, que explica la experiencia de estas semanas: «Los clientes, que son preferentemente empleados de empresas que trabajan en la estación, están recibiendo bien las medidas que hemos aplicado. Estamos satisfechos».

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