«Queremos un avión de repatriación y no la alternativa que vale 1.800 euros»

Tres universitarios compostelanos y un coruñés permanecen atrapados en Chile


redacción / la voz

Vuelos cancelados, alternativas desorbitadas en lo económico y sensación de desamparado por parte del consulado de España. Así están viviendo su particular odisea para regresar a Galicia cuatro universitarios que están atrapados desde febrero en el país latinoamericano. Viajaron para cursar asignaturas de Administración y Dirección de Empresas, en intercambio bilateral dentro del doble grado que junto a Derecho cursan en la Universidade da Coruña. María García Vázquez, residente con su familia en Teo, es una de las afectadas, junto a sus compañeros Claudia Varela, Iván Vidal (ambos de Santiago) y Enrique de Esteban (de A Coruña).

Los cuatro, que viven en un mismo piso cuyo alquiler acaba el día 31 de mayo, se encuentran en Chile desde el 20 de febrero pero a los pocos días ya les anunciaron la cancelación de las clases presenciales. Desde entonces solo tuvieron formación telemática y en vista de que la pandemia se extendía en todo el mundo, a mediados de marzo se pusieron en contacto con el consulado para consultar su situación y «nos recomendaron seguir aquí, que solo se estaba pidiendo a turistas o personas de negocios que regresasen», apunta María.

Los vuelos de regreso los tienen para el verano pero «al estar encerrados en casa y sin clases presenciales decidimos cambiarlos para adelantar el regreso». Entonces ya estaban en abril y se encontraron con la cancelación de los viajes. Lograron billete con Iberia para el 17 de mayo, pero se canceló, y lo mismo ocurrió con el del 18. Se enteraron de un vuelo de repatriación de un grupo de españoles del Ministerio de Exteriores a través de un conocido, para el 10 de mayo.

Su compañera Claudia Varela cuenta por su parte cómo fue la imposibilidad de conseguir plaza en ese vuelo: «Llamamos al consulado para preguntar si podíamos ser incluidos, costaba 500 euros; simplemente nos dijeron que les escribiésemos un correo electrónico. En ningún momento el consulado nos dijo que había ese vuelo de repatriación ni nos dijeron que había que enviar un formulario, cuando lo pusieron en las redes sociales ya habían cerrado las plazas e incluso personas con enfermedades graves se quedaron sin plaza».

Comenta María que se han reorganizado en torno a 150 españoles que siguen atrapados en Chile intentando regresar pero se están encontrando sin respuesta desde el consulado. «Si llamas te dicen que mandes un correo electrónico que luego no contestan y la situación ya es insostenible», dice. Sus visados caducan el 20 de julio y requieren renovarlos un mes antes, los seguros de la Universidad acaban a finales de julio y además «viene el invierno y la pandemia está empeorando, pero nos dicen que no habrá más vuelos de repatriación y tenemos que esperar a alguno comercial», indica María. Y como alternativa solo les ofrecieron un vuelo de repatriación que prepara Italia, con destino en Milán, por 930 euros, y de allí que vayan por su cuenta a Frankfurt y después a Madrid, antes de regresar a Galicia. «Queremos un avión de repatriación y no una alternativa que vale 1.800 euros, es algo inalcanzable para nosotros», explican María y Claudia.

María García reconoce además la preocupación creciente entre los españoles en Chile porque están en crecimiento los casos de afectados por el covid-19 mientras ellos no encuentran una salida para dejar el país. «Aquí el confinamiento es voluntario aunque en los espacios cerrados es obligatorio usar mascarilla, pero las tiendas están abiertas y en las calles hay aglomeraciones, no se respetan las distancias de seguridad», lamenta esta vecina de Teo, que como sus compañeros confía en que su llamada de auxilio sea escuchada por el Ministerio de Exteriores.

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