«Evento 4.2» el suceso climático que cambió el mundo

Un súbito cambio del clima revolucionó la historia de la humanidad hace unos 4.200 años


Hace 8.200 años, durante la mitad del período Holoceno tuvo lugar un enfriamiento súbito del clima. Las condiciones fueron más gélidas incluso que durante La Pequeña Edad de Hielo. La comunidad científica ha descubierto que el origen de este episodio se produjo por los cambios en la corriente del Golfo. Las investigaciones realizadas sobre este suceso climático sostienen que se registró un aumento significativo de los icebergs en el Atlántico norte que se tradujo en un incremento de agua dulce. Esto alteró la corriente termohalina que recorre la Tierra y que distribuye el frío y el calor por todo el mundo ya que su estabilidad depende de un delicado equilibrio entre salinidad y temperatura del agua. La temperatura media en el hemisferio norte descendió entre dos y cuatro grados.

 

Los investigadores terminaron descubriendo, además, que en el transcurso de esta etapa geológica se registraron hasta ocho pulsaciones frías similares. Otra de las caídas bruscas de la temperatura media ocurrió hace 4.200 años. Los climatólogos se refieren a este suceso como Evento 4.2 y siguen debatiendo sobre su origen. Ahora científicos de la Universidad de Nueva York acaban de publicar un artículo en la revista Nature en el que proponen que este abrupto cambio climático influyó decisivamente en la evolución histórica del cultivo del arroz, que alimenta a la mitad de la población mundial.

Los primeros arrozales crecieron hace unos 9.000 años en el valle de Yangtze, en China, y de ahí el cultivo se extendió por el resto de Asia, seguido de Medio Oriente, África, Europa y América. En el proceso, el arroz evolucionó y se adaptó a diferentes ambientes, aunque se sabía poco sobre las factores ambientales involucradas en esta propagación. Los autores del trabajo señalan que el enfriamiento global de hace 4.200 años coincidió con la diversificación de la primera especie, la japónica, hacia nuevas variedades templadas y tropicales, que se extendieron por el norte de China, Corea, Japón y el sudeste asiático. «Este cambio climático abrupto obligó a las plantas a adaptarse. Nuestros datos genómicos muestran que el enfriamiento ocurrió al mismo tiempo que el aumento de la japónica en las latitudes más al norte y sur. Pensábamos que la lluvia y el agua serían el elemento ambiental más importante en la diversidad del arroz, pero hemos visto que la temperatura era el factor clave. Este enfoque nos permite escribir un primer borrador de la historia de cómo el arroz se dispersó por Asia», explica Rafal M. Gutaker, autor del artículo.

El cultivo generalizado del arroz supuso un salto importante en la historia de la humanidad. A pesar de todo el conocimiento, hoy todavía hay muchas teorías sobre el origen de la agricultura. Una de las más reconocidas indica que nació cuando los pueblos dejaron de ser nómadas y comenzaron a explotar los territorios en lo que se establecieron. «A vantaxe que ten a agricultura sobre a caza e a colleita é que permite obter máis produción por metro cadro. É dicir, máis xente podía vivir coa agricultura», apunta Ramón Fábregas, Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Santiago.

A partir del año 9000 antes de Cristo, el arte de cultivar la tierra se extendió por todo el planeta. En occidente comenzaron a explotarse algunas plantas de secano, como la cebada y especialmente el trigo. «Non requiren uns excesivos coidados e son fáciles de almacenar, unha característica que comparten todos os cereais», subraya Fábregas. Mientras, en oriente se fue imponiendo el cultivo del arroz.

Trabajadores en un arrozal en China
Trabajadores en un arrozal en China

En el mundo existen dos bloques bien diferenciados, el occidental y el oriental. Un ciudadano chino tiene poco en común con un gallego. En el 2014 una investigación publicada en la revista Science reconocía que el origen de estas dos maneras tan diferentes de entender el mundo se debe fundamentalmente a la cultura agrícola. «O cultivo do arroz é moi exixente, require unha personalidade moito máis colectiva e propicia a solidariedade, algo que non sucedía co trigo e a cebada, e polo tanto as poboacións tiveron o privilexio de evolucionar de xeito moito máis individualistas», concluye Fábregas. El clima es el autor de la historia de la vida en la Tierra mientras que la agricultura ha forjado la personalidad de los seres humanos.

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