«Como esto se alargue o haya un rebrote, no habrá nadie que sea capaz de aguantarlo»


REDACCIÓN / L VOZ

Fernando Martínez Vilaro, Pato, es de los que tienen que entrar en los domicilios de los afectados por el covid-19 y trasladarlos al hospital donde les intentarán salvar la vida. En ocasiones, es un viaje sin retorno. Su labor como técnico de emergencias sanitarias en la ambulancia requiere en estos tiempos una tensión mayor de la habitual. «Psicológicamente llevamos meses al 150 %, pero como esto se alargue o haya un rebrote, no hay nadie que lo aguante, por mucha ayuda especialista que nos pongan», advierte.

Después de episodios como el alivio del confinamiento de los niños, de los deportistas o la entrada en la fase 1 con las terrazas, Pato aprecia «mucha irresponsabilidad en esos comportamientos masivos». «Vamos superando la pandemia y nos vamos relajando. Pero el peligro sigue ahí y no se puede normalizar», insiste. «Llevamos dos meses arriesgándonos y pasándolo mal, para contagiarnos ahora de cualquier manera... Antes, el peligro estaba, digamos, localizado. Pero ahora ya no, sobre todo si la gente se comporta así», reprocha. El técnico de emergencias sanitarias insiste en un aspecto importante: «No es que nos pueda contagiar solo a nosotros, sino que nos llevamos el virus a casa». La esposa de Martínez está en un estado avanzado de embarazo y la preocupación por este tipo de situaciones de riesgo es máxima en su hogar. «Y ya no es solo que te pongas enfermo, sino que te puedes morir», recalca con gravedad.

Para Pato, se trata de una cuestión de «pura lógica». «¿Cómo es posible que la gente no pueda darse cuenta?», se pregunta mientras saca una reflexión concluyente: «No son comportamientos tan difíciles de cumplir los que nos piden las autoridades».

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«Como esto se alargue o haya un rebrote, no habrá nadie que sea capaz de aguantarlo»