Los concellos turísticos se blindan ante las visitas a segundas residencias

Los municipios controlarán que no se realicen actividades no permitidas


REDACCIÓN / LA VOZ

Los concellos más turísticos miran las visitas autorizadas a las segundas residencias con temor a que sirvan de excusa para abarrotar sus calles y paseos fuera de las franjas horarias establecidas. Alejandra Pérez Máquez, alcaldesa de Bergondo, un concello de paseo, veraneo y mucha segunda vivienda a escasos 15 minutos de A Coruña, aludió estos días a que desde que se entró en la fase 1 de la desescalada «estamos a detectar como as nosas praias de Gandarío, O Pedrido ou O Regueiro e tamén os espazos verdes están a ser visitadas por multitude de persoas doutros municipios». Ante eso, la regidora «denuncia» este tipo de actitudes, «xa que estas persoas están a aproveitar a posibilidade de desprazarse pola provincia para ir a unha terraza ou facer compras noutro municipio e tamén para pasear polas nosas praias. Isto non está permitido. Polo momento, segue vixente a orde na que se limitan os paseos e a práctica de deporte individual ao municipio no que se atopa o domicilio habitual».

También se refiere Pérez Máquez a las personas que tienen en Bergondo su segunda vivienda, que «aproveitan para ir a visitala, ver que todo está ben e, de paso, dar un paseo. Queremos recordar que isto tampouco está permitido. Se alguén ven á súa residencia en Bergondo non poderá usar ese pretexto para saír a dar unha volta». Todo esto, sumado a que en el municipio desde la semana pasada no están vigentes las franjas horarias para salir a dar un paseo o hacer deporte, «fai que se incremente considerablemente durante todo o día, e sobre todo durante a fin de semana, a xente que sae á rúa», relata la alcaldesa, que advierte: «Non podemos permitir que todo o esforzo que fixeron os nosos veciños quedándose na casa durante a corentena, se vexa estragado polas actitudes incívicas dalgúns».

«Que no les salga gratuito»

Este es un sentir que se extiende por otras zonas de Galicia. En los municipios costeros de Ferrolterra, Guardia Civil y Policía Local preparan dispositivos especiales de vigilancia para evitar los movimientos indebidos entre municipios. «Ya estamos detectando la llegada de alguna gente de otras comunidades que tiene segunda residencia aquí, y queremos que los intercepten y que no les salga gratuito», reprueba el alcalde de Cabanas, Carlos Ladra. Cuenta, como anécdota poco edificante, que algún visitante procedente de Madrid se ha mudado en los últimos días a su segunda vivienda, en Cabanas, y ha mostrado su indignación al saber que estaba cerrado el campo de golf de Miño.

En el Concello de O Grove se reforzará estos días el control ante la posible afluencia masiva de visitantes. En el municipio ya tienen constancia de que algunas segundas residencias han sido ocupadas recientemente, pero se trata, dice el alcalde, el socialista José Cacabelos, de personas llegadas desde otros puntos de la provincia. «También nos trasladan algunos vecinos que han llegado personas desde otras provincias, algunas incluso desde fuera de Galicia», explica el regidor, que se pregunta cómo es posible «que lleguen hasta aquí» en pleno estado de alarma. En todo caso, Cacabelos recordó que las playas de O Grove siguen cerradas para el baño e incluso para tomar el sol. «Se puede ir a la playa a pasear, pero eso es todo», recalca.

Por su parte, la Policía Local de Poio indicó que está previsto que se controlen los límites interprovinciales y la frontera con Portugal, algo que se escapa a su competencia, dado que dicha función pertenece a la Guardia Civil.

Sin embargo, en Sanxenxo, capital turística de las Rías Baixas, la mayor parte de la jornada transcurrió con aparente calma y normalidad, más propia de un mes de marzo o de abril que de un mayo avanzado y con el verano a las puertas. En las escasas terrazas que estaban abiertas en la tarde de ayer la mayoría de los clientes eran vecinos del municipio. El paseo de Silgar tampoco registraba un número apreciable de viandantes, mientras que en Portonovo la inmensa mayoría de los locales estaban cerrados y era difícil encontrar una terraza abierta.

El cierre de la frontera de Portugal y la prohibición de cambio de provincia para los residentes en Ourense, A Coruña, Asturias y Lugo -como de Madrid- ha privado a Sanxenxo de una elevada proporción de su público habitual. Se espera para hoy y mañana que la afluencia de personas de fuera del municipio se incremente, dado que muchos pontevedreses tienen su segunda residencia en este concello, pero ayer su impacto todavía no se había hecho notar a lo largo del día.

Preocupación en Carnota

Mientras tanto, la situación general en Barbanza también es de tranquilidad, aunque en localidades como A Pobra do Caramiñal comenzaron a realizarse controles que se extenderán todo el fin de semana. De hecho, ayer ya se notó un mayor flujo circulatorio, y se identificó a personas de Santiago y de A Coruña que se dirigían a su segunda residencia. La Policía Local de Muros explicó que están atendiendo muchas llamadas de personas que preguntan si pueden desplazarse al municipio, y que consultan qué actividades podrían desarrollar allí. Donde hay más preocupación por la llegada de personas de otros concellos es en Carnota, donde Policía Local y Guardia Civil llevarán a cabo controles. Ayer mismo se colocaron vallas para impedir el acceso de vehículos a las playas, con el fin de evitar que vecinos de otros municipios que no tienen residencia en Carnota vayan a pasar el día en ellas, algo que recuerdan que está prohibido. Vigilarán también el monte Pindo, porque se detectó que se están organizando pequeñas excursiones en grupo. Por la tarde, se instaló ayer otro control en el puente de Catoira de Rianxo, que limita con Pontevedra, para interceptar desplazamientos no autorizados.

La Guardia Civil controla la frontera con León, que sigue en fase 0

J. M. PAN

Los dispositivos se intensifican el fin de semana para impedir los desplazamientos entre provincias

La Guardia Civil está reforzando en las últimas horas los controles de carretera en las fronteras con la comunidad de Castilla y León, que se encuentra en fase 0, una inferior a la que transita Galicia actualmente. Esa vigilancia policial ya se viene haciendo desde principios de semana en los límites de las cuatro provincias gallegas, ya que desde que está vigente la fase 1 se pueden hacer viajes entre municipios, pero no se puede abandonar la provincia en la que se reside, salvo por motivos justificados o los que están contemplados en el real decreto de estado de alarma, que, como norma general, permite los viajes profesionales, por asistencia a mayores, menores o personas con discapacidad, o para acudir a centros sanitarios y entidades bancarias.

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