¿Pasará Madrid de fase en la desescalada?

Tamara Montero
Tamara Montero SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

Un hombre camina con mascarilla por el madrileño barrio de Chueca
Un hombre camina con mascarilla por el madrileño barrio de Chueca Eduardo Parra | Europa Press

El Gobierno se inclina por una fase 0,5, semejante a la que pide Barcelona, y la comunidad insiste en que está preparada para avanzar a la fase 1

15 may 2020 . Actualizado a las 14:57 h.

Fase 0 con alguna mejora. Es lo que el Ministerio de Sanidad propone a para la Comunidad de Madrid, que pase a una especie de fase 0,5 como la que ha solicitado para Barcelona a Generalitat. La propuesta ha trascendido esta mañana, a la espera de que se celebre el consejo interterritorial sobre el avance en la desescalada. Y sin embargo, el enfrentamiento sigue. Madrid insiste en que está preparada para pasar a la fase 1 y es lo que quiere hacer.

El desacuerdo se hacía patente a última hora del jueves, cuando la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, anunciaba a través de Twitter que el Ministerio de Sanidad «no parece estar dispuesto» a que pase a la fase 1, aunque «no da razones técnicas». Según han valorado fuentes del gobierno de Madrid a EFE, «un 0,5 sería una decisión por parte del Ministerio discrecional y sin razones técnicas», y su situación «no tiene nada que ver con la de Barcelona».

La Generalitat solicitó que el área de Barcelona pase a una especie de fase 0,5 el lunes, en la que se relajarían algunas de las restricciones contempladas en la fase 0, como por ejemplo que pudieran funcionar algunos servicios sociales, la puesta a punto de centros educativos «en fase administrativa», algunas actividades del sector científico y de investigación, y actividad en el comercio minorista ya sin cita previa o préstamo de libros en las bibliotecas.

Fernando Simón ha aclarado que «hemos diagnosticado de promedio un 11 % de los casos que ha habido. Si estamos haciendo un sobreesfuerzo por detectar ese 89 % de casos que no se detectaban antes, es probable que los casos notificados sea mayor que el de los últimos días. Es por eso que cuando hablamos de criterios para avanzar de fase nunca damos un umbral de casos, sino de criterios». 

Sobre la decisión sobre el avance en la desescalada, Simón ha valorado en su rueda de prensa diaria que «se está consiguiendo llegar a un buen entendimiento» y que a esta hora continúa el debate. «Hasta esta tarde no vamos a tener la decisión final sobre algunas comunidades, incluso sobre aquellas que han enviado la información algo tarde se está haciendo un esfuerzo para evaluarlas correctamente».

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, se reunió este jueves con los consejeros de las comunidades autónomas de Baleares, Canarias, Castilla La Mancha, Comunidad Valenciana, Madrid y Cataluña para tratar las peticiones de progreso en el proceso de desescalada, que se suman a las que ya mantuvo con Andalucía y Castilla León. Todas las comunidades que tienen territorios en la fase 0 han pedido progresar. Cataluña y Castilla y León lo han hecho de manera parcial, por lo que habrá zonas que se queden en fase 0 o en esa fase 0,5. Mientras, los territorios insulares que iniciaron el proceso de desconfinamiento ya en la fase 1 han solicitado avanzar este lunes a la fase 2.

¿Qué se puede hacer desde este lunes con las nuevas normas de la fase 1?

J. V. Lado

El paso de las cuatro provincias gallegas a la fase 1 del plan de transición hacia una nueva normalidad supuso una serie de medidas adicionales de alivio de las restricciones sociales y económicas impuestas el 14 de marzo con el decreto del estado de alarma, que se regulan a través de la orden ministerial SND/399/2020. El pasado jueves el ministro de Sanidad, Salvador Illa, relajó algunas de las normas que estaban vigentes, como la posibilidad de cazar y pescar, o la apertura de más comercios. Sigue también la movilidad dentro de la provincia, la posibilidad de visitar y reunirse con familiares y amigos, el acceso a los establecimientos comerciales y hosteleros y la participación en ceremonias como el culto religioso y los funerales. Todo ello presidido por la máxima de la responsabilidad personal y el objetivo fundamental, que es minimizar la posibilidad de contagios, sobre todo de los colectivos con más riesgo, como el de las personas mayores.

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