Los centros y locales gallegos de Suiza anuncian su desescalada

Entre esta semana y finales de mes irán reabriendo los negocios que acogen a miles de emigrantes

Última celebración del centro español Santiago Apóstol de Liechtenstein, donde la inmensa mayoría de los socios son de la Costa da Morte y alrededores
Última celebración del centro español Santiago Apóstol de Liechtenstein, donde la inmensa mayoría de los socios son de la Costa da Morte y alrededores

Redacción / La Voz

En Suiza viven más de 40.000 gallegos, la mitad originarios de la provincia de A Coruña, y una buena parte acuden a los numerosos centros gallegos repartidos por todos el país, de Ginebra a San Galo, o por supuesto Liechetenstein, separado por un puente de Buchs, en Suiza, y casi de Grabs: en ambas localidades hay bares y restaurantes gallegos, con dueños o responsables originarios de la Costa da Morte. Esa es la tónica actual de los locales de referencia para los emigrantes: lugares de encuentro para reunirse, comer, beber y charlar, más que los clásicos puntos de promoción de la cultura gallega (que aún subsisten, por ejemplo el mítico Sementeira de Basilea, y otros), con cursos de cultura tradicional y hasta de francés para recién llegados.

Centro Santiago Apóstol de Vaduz, en Liechtenstein
Centro Santiago Apóstol de Vaduz, en Liechtenstein

Justo esos centros, que llevan cerrados desde marzo, debido al coronavirus, están aprovechando estos días para anunciar su regreso, su desescalada, en un país en el que no ha habido un confinamiento estricto, pero sí cierre de comercios. Y son muchos los que lo hacen. Por ejemplo, la Irmandade Galega na Suíza, en Ginebra: el restaurante ya está abierto y también es posible llevarse la comida a casa. Hoy, que es viernes, el menú de callos está en 18 francos. Mañana hay paella a 25, y el domingo, pulpo á feira a 16 francos la ración. En Delémont, la capital de Jura, casi un segundo municipio de la Costa da Morte, el centro español abre hoy viernes, tras casi dos meses de clausura. Pide a sus clientes que respeten las nuevas normas suizas, que incluyen un máximo de cuatro personas por mesa. 

En Liechtenstein, el Santiago Apóstol también reabre hoy, y tras 40 años, lo hará por poco, hasta el 28 de junio, porque el edificio se derriba y están buscando un nuevo local. Su presidente, Manuel Figueroa, natural de Muxía, casado con una emigrante de Cerceda, pide a los usuarios que sean responsables, ya que puede haber controles sorpresa para comprobar que se cumplen las normas. El centro español de Reconvilier, no lejos de Delémont, también ofrece ya la opción de llevar la comida a casa. En Lausana, el Tour 35, antiguo Rodríguez, bar gallego clásico con más de 30 años de historia en pleno casco antiguo de la ciudad (zona de acceso al castillo), prefieren esperar quince días, al 1 de junio. Y, como estos, muchos más. Poco a poco se va recuperando la normalidad. 

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