«Perdimos ocho mesas porque las terrazas cerradas de María Pita no se pueden abrir»

José Ángel Pastoriza es dueño de El Tequeño


a coruña

José Ángel Pastoriza reabrió el lunes El Tequeño, en María Pita, y a lo largo de la primera jornada tuvo que dejar de usar las mesas de la terraza cubierta ya que no se pueden utilizar las que están en espacios cerrados, tal y como le indicó la Policía Local.

-¿Cómo transcurrió el regreso a la actividad?

-Hicimos todo lo posible para mantener el orden y la distancia. Yo estaba dentro, la gente se autoservía con bandejas para todos y mi hijo estaba fuera controlando que no se moviesen las mesas. Estuvimos a tope, con todo lleno, y controlando y sirviendo al mismo tiempo, porque si no, no hay manera.

-¿Tuvo que hacer algún cambio sobre la disposición inicial?

-Por la tarde vinieron los policías y me explicaron que no se puede usar la terraza cerrada y en donde está el toldo tuvimos que recoger. La gente se tuvo que levantar, cerramos la parte acristalada y pasamos las mesas a la zona, ya con el toldo retirado. Luego seguimos funcionando aunque sea solo con una mesa o dos.

-¿Cómo le afectó al negocio este cambio que le indicó la policía?

-Perdimos siete u ocho mesas, pero es algo que no me preocupa, lo que quiero es armonía y que el local pueda tener continuidad. Mi preocupación no es hacer caja, es el respeto y que la gente se vaya habituando.

-¿Cómo fue el comportamiento de los clientes?

-El primer día estaba muy nervioso, lo reconozco, muy nervioso por lo que pudiese pasar. Luego ya vi que la acogida y el respeto fueron muy buenos, así que ahora bastante mejor. Solo pido que haya orden porque nos lo jugamos todo.

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david garcía

El comportamiento de algunos clientes obliga a atender por una ventana o a poner más avisos. TESTIMONIO: «Perdimos ocho mesas porque las terrazas cubiertas de María Pita no se pueden abrir»

Los problemas surgidos durante el primer día de reapertura de terrazas llevaron a algunos de los locales que regresaron a la actividad al cierre temporal y a plantearse nuevas medidas con las que evitar los comportamientos inadecuados de algunos clientes, a fin de preservar la seguridad y evitar sanciones.

Uno de estos casos es el de La Gata, en la plaza de Azcárraga, en el que su dueña reabrió tras cerrar el martes por el comportamiento de algunos clientes en la noche anterior. Ahora optó por cerrar la puerta del bar y atender a través de una ventana que da a al exterior e impuso más restricciones a la hora de acceder al cuarto de baño, para lo que es necesario solicitar la llave, todo ello para evitar acumulaciones como las que hubo el lunes.

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