Seguimiento telefónico diario para más de 14.000 usuarios de centros de día o de atención a la discapacidad

Cerrados por la pandemia desde el pasado 13 de marzo, sus trabajadores han tejido una red de apoyo para los mayores y sus familias

Rosa Almeida realiza una llamada a uno de los mayores del centro de día de Vilar de Santos
Rosa Almeida realiza una llamada a uno de los mayores del centro de día de Vilar de Santos

Dos meses llevan cerrados los centros de día y ocupacionales de Galicia. Y, de momento, seguirá así. Pero sus 14.400 usuarios no se han quedado sin red de apoyo. El personal de los centros públicos ha redoblado esfuerzos durante esta crisis sanitaria para conseguir ofrecer su respaldo desde la distancia. «Queriamos manter a comunicación e que isto non nos separase», explica María Couto, directora del centro de día de Dodro. Así que se organizaron para realizar llamadas diarias a los usuarios y a sus familias.

Lo que comenzó siendo una toma de contacto para seguir la situación de las personas a las que atienden ha terminado por ser una extensión de los centros en casa. «Ao principio fixemos moita labor de informar sobre a situación, dar pautas de actuación e protección fronte ao virus, detectar se había síntomas de posibles casos... Logo fomos entrando máis a traballar o mantemento físico e psíquico das persoas», cuenta Rosa Almeida, directora del centro de día de Vilar de Santos.

A través del teléfono, María ha llegado a hacer sesiones de estimulación cognitiva. Además, profesionales de distintas disciplinas agrupados en el Consorcio Galego de Benestar han preparado vídeos y materiales con todo tipo de ejercicios para dar una atención integral. Rutinas de paseo, estiramientos, canciones, gimnasia, trabajos de memoria... se han hecho llegar a los hogares a través del correo convencional o electrónico, el WhatsApp o incluso a través de los equipos de servicios sociales que visitan algunas casas. «É importante que teñan material adaptado, non motiva igual colorear un caderno para nenos pequenos que unhas ilustracións pensadas para unha persoa maior», resalta esta trabajadora social. Para facilitarlo, la Consellería de Política Social ha auspiciado la puesta en marcha del blog O centro de día na casa que agrupa y pone a disposición de los hogares gallegos todos esos contenidos que han ido desarrollando los profesionales de los centros de día.

María Couto reconoce haber detectado empeoramientos entre algunos de sus mayores por la pérdida de la actividad y el estímulo que suponía estar rodeados de gente en el centro de día. Y también notan cierta ansiedad entre ellos, que se ven día tras día en la diana de los medios de comunicación como el colectivo que más peligro corre en esta crisis, por lo que trabajan con los usuarios para aliviar ese estrés.

Apoyo psicológico para los cuidadores

Las llamadas no solo sirven para hacer seguimiento de los usuarios, sino también de sus cuidadores, mayoritariamente mujeres. «Estamos moi pendentes de ir vendo o seu estado mental e emocional. Non é fácil, por exemplo, convivir de repente 24 horas cunha persoa con problemas conductuais, ou afrontar un novo deterioro», explica Rosa Almeida. El contacto con los profesionales de los centros, con los que las familias ya suelen tener una relación de confianza, les sirve no solo para obtener asesoramiento y consejos, sino que también funcionan a veces como válvulas de escape. «Chegamos a ser case unha terapia fronte ao confinamento», reconoce María Couto.

Ambas profesionales están convencidas de que pocos sistemas han logrado mantener un seguimiento tan constante y diario de sus usuarios como el de los centros públicos gallegos. «Dende o noso centro chegamos a facer máis de corenta chamadas ao día, e non son charlas precisamente curtas», explica Almeida. Esta psicogerontóloga cree que esa atención contribuyó a que entre sus usuarios no haya habido ni un solo caso de covid-19 y aún más: «As familias pasábano mal pero non se viron soas», asevera.

«As familias pasábano mal pero non se viron soas»

El apoyo también ha funcionado en sentido inverso. Sabiendo la alta carga de trabajo que están teniendo los profesionales de cuidados a la tercera edad (algunos combinan la atención telefónica con el trabajo presencial en residencias y parte del personal de los centros de día ha sido derivado a los centros de mayores específicos de atención al covid-19), no han faltado las fotografías, los vídeos y los mensajes de ánimo de parte de los usuarios y sus familias. «Hai traballadoras que me chamaron entre bágoas logo de recibilos. Non somos familia de sangue, pero pasamos moito tempo cos nosos maiores. Carai, eu boto a moita xente en falta», reconoce al tiempo que se emociona Couto.

Reapertura de los centros

El momento de reencontrarse podría estar más cerca. De hecho, el Gobierno central ya ha autorizado la reapertura de centros sociocomunitarios, pero la Xunta ha decidido que de momento no abrirán sus puertas hasta que el Sergas analice más a fondo la medida, que consideran arriesgada, y pueda elaborar un protocolo. «Temos certa incertidume e angustia. Haberá que establecer moitos procedementos, todo terá que estar moi medido e protocolizado. As reaperturas traen consigo riscos e non se pode tirar con todo o esforzo que fixemos», apunta la directora del centro de día de Vilar de Santos.

Su homóloga en Dodro reconoce que el sector está «facendo un máster en xestión da incerteza: dos profesionais e dos usuarios» y que ya se está trabajando en los protocolos para cuando sea necesario reabrir. Afirma que, igual que montaron de la noche a la mañana esta red de apoyo telefónico, estarán listos para retomar el trabajo presencial cuando sea necesario, aunque reconoce que no le gustaría que las puertas volvieran a abrirse teniendo que reducir aforos y dejando fuera a parte de los usuarios.

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