Santiago / la voz

El arranque de la fase 1 se dejó notar ayer en Santiago, donde hubo más ambiente en las calles y un tráfico más denso que las semanas anteriores. Ayudó a ello la reapertura de la mayor parte de los comercios, en un despertar aletargado en cuanto a ventas, salvo en contadas excepciones en las que se formaron hasta colas. Los establecimientos recurrieron a distintas fórmulas, incluidas descuentos de hasta un 50 % en artículos seleccionados para incentivar las ventas.

Más de una decena de personas llegaron a juntarse en la cola para entrar a la tienda de calzados Don Antonio, en la Praza Roxa, donde los carteles fosforescentes en los escaparates de «último precio» y «fin de temporada» consiguieron surtir su efecto. Aunque lo cierto es que, por regla general, no se llegaron a formar filas ni abarrotes. En la mayor parte de los casos, no se alcanzó siquiera el aforo máximo, que muchos indicaban con letreros a pie de calle.

El 80 % de los negocios abría ayer sus puertas en Doutor Teixeiro, una de las principales calles comerciales del Ensanche santiagués. En ella, 37 bajos comerciales daban servicio, frente a 8 que no (entre ellos, algunas tiendas de complementos y moda como Parfois y AG-25, hoteles, agencias de viajes, bares y cafeterías. A primera hora de la mañana, ya se veían algunas bolsas saliendo de Uterqüe. Una pequeña cola se formaba las puertas de la tienda de Vodafone, y en la librería El faro de los tres mundos se juntaban varias clientas -aunque holgadas, sin acercarse siquiera a las 10 personas de aforo máximo del que disponen en razón a sus metros cuadrados-. Las fregonas y los paños formaron parte de la rutina matinal en la primera de la desescalada comercial, en la que no faltaron excentricidades, como la de una joven con una máscara de gas que caminaba por la República de Arxentina.

«Fue una mañana tranquila, como era de esperar. En nuestro caso, aunque se trabajaba ya a puerta abierta, solo vinieron clientes con cita previa. Tuvimos varias devoluciones, sobre todo de ropa de fiesta por la cancelación de eventos, y se vendió principalmente colección de calle», indica Montse Fraga, propietaria de la boutique Granatte, quien destaca la actitud respetuosa y responsable por parte del público.

Otros, como en Things, continúan trabajando únicamente con cita previa. Y, entre las distintas fórmulas a las que se recurrió en esta nueva etapa para animar las ventas, no faltaron los descuentos. En casos como el de Natura, con hasta un 40 % en textil y complementos de nueva temporada; mientras que otros ofrecían rebajas parciales con artículos seleccionados a mitad de precio o su propio «rincón de oportunidades». En ciertos establecimientos, como la zapatería Cachalot, han implantado un horario preferente a primera hora de la mañana para mayores de 65 años.

La reanudación de la actividad en la fase 1 también afecta a la cultura, incluidos museos y bibliotecas, aunque en Santiago abrirán al público progresivamente.

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Despertar aletargado del comercio santiagués