«No puedo mostrarme como soy en ningún momento, es agobiante»

Para los menores trans el confinamiento es duro, sobre todo si no cuentan con el apoyo de sus padres


Santiago / La Voz

Desde que Laura, nombre ficticio, dijo a sus padres que era trans, la situación en su casa se volvió muy complicada. Pero apenas pasaba tiempo en el domicilio, así que podía mostrarse como era con sus amigos, compañeros, y en el centro educativo. Pero si el confinamiento está siendo duro para todos, más aún para aquellos menores que viven en sus casas una situación difícil. Pasar 24 horas en un hogar en el que no la reconocen con su sexo sentido llena de soledad a esta adolescente. «Está siendo bastante agobiante, me siento muy sola en casa y no puedo mostrarme como soy en ningún momento, tengo a mis padres encima todo el día y desde que les conté que soy trans hay una situación muy tensa en casa y a la mínima me gritan y me sienta fatal», cuenta. Como ella, son más los menores trans que atraviesan semanas complicadas. Por eso Arelas, la asociación gallega de menores trans, ha puesto en marcha la campaña #Libresnacasa, en la que los menores que viven en hogares en los que no aceptan su cambio de sexo pueden enviar sus mensajes, así como cualquier persona que quiera mostrarles su apoyo y solidaridad.

«Se hace duro escuchar como te llaman por tu nombre no sentido»

Eric sí cuenta con el soporte de su familia, aunque echa de menos el estar con sus amigos y poder participar en actividades sociales y culturales. Pero aunque la convivencia en casa no deja de ser la de un joven de 17 años con una familia que le apoya, ha tenido que paralizar todos los procesos que para él son importantes, como el cambio de nombre en el DNI. «El proceso de cambio está siendo horrible. Hace un año lo solicitamos pero este tipo de cambios dependen del registro al que te toca ir, y el de Santiago, que es mi caso, solicitó que me hiciera una evaluación el equipo psicosocial de medicina forense, equipo que tiene un año de lista de espera. Como consideré que eso era mucho, pedimos solo el cambio de nombre, proceso que debería durar sobre dos meses, pero que ahora mismo está totalmente parado. No sé cuándo tendré un DNI que me represente», relata el joven.

No querer salir de la cama

Si a esto se añade una familia que no acepta el nuevo sexo de su hijo, el encierro se vuelve insoportable. Es lo que le pasa a Marcos, también nombre ficticio. «Las primeras semanas fueron como un puente cualquiera en el que no teníamos que ir a clase, pero al pasar el tiempo se fue haciendo más duro tener que escuchar como te llaman por tu nombre no sentido y por el género que te asignaron al nacer, llegando incluso al extremo de que empiezas a no querer salir de la cama o de tu cuarto por ese motivo».

«El cambio de DNI está siendo horrible, no sé cuándo tendré uno que me represente»

Marcos echa de menos hablar un rato, aunque solo sea una hora, sobre como él se siente, sin que nadie le interpele por el nombre en el que no se reconoce. «Es difícil tener que callarte muchas veces cuando te faltan al respeto por ser como eres», explica con una lucidez poco común en los años de adolescencia. Lamenta que los docentes o psicólogos del Sergas en ocasiones miren hacia otro lado, cuando saben perfectamente cuál es la situación que viven estos jóvenes.

Para Laura está siendo realmente difícil. Debe ocultar los mensajes en los que la tratan como a una chica para que sus padres no se enfaden. «La verdad me duele mucho hacerlo, me encantaría poder estar tranquila aunque fuera unos minutos». Por eso extraña tanto salir con sus amigos. «Me siento mucho más libre que con mi familia y me relajo bastante», asegura.

Ellos también merecen que se los visibilice en estas semanas de encierro, porque solo quieren ser ellos mismos y que se los respete. Quieren ser #libresnacasa.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
10 votos
Comentarios

«No puedo mostrarme como soy en ningún momento, es agobiante»