España afronta la crisis con un plan de pandemias del 2005 para la gripe

Se redactó siendo presidente José Luis Rodríguez Zapatero, ante el riesgo de una pandemia por la gripe aviar

Una reunión del comité tecnico del covid-19 presidida por Pedro Sánchez en La Moncloa
Una reunión del comité tecnico del covid-19 presidida por Pedro Sánchez en La Moncloa

madrid / colpisa

El Gobierno ha afrontado la crisis del coronavirus con un plan de pandemias que fue redactado en el año 2005, cuando José Luis Rodríguez Zapatero apenas había cumplido un año en la Moncloa y Elena Salgado era ministra de Sanidad. Con alguna actualización en los años posteriores, el Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Gripe 2005 ha seguido siendo la hoja de ruta para la crisis sanitaria del covid-19 en España.

El documento se elaboró ante el riesgo de una pandemia por el virus de la gripe aviar H5N1, que saltó de las aves a los humanos en Asia y que en Europa dejó decenas de contagiados, pero sólo un fallecido, un veterinario belga. Ante la alerta lanzada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las autoridades españolas diseñaron esta propuesta para «reducir el impacto de la pandemia en la salud de la población y mantener el funcionamiento de los servicios esenciales para la sociedad». El plan, elaborado por representantes del ministerio siguiendo las recomendaciones de la OMS y de la Unión Europea, también debía servir de base para las comunidades autónomas.

En sus 45 páginas, más las añadidas en actualizaciones y anexos, el documento plantea todos los escenarios posibles y los divide en fases que establecen, de forma muy detallada, los procedimientos que debían seguirse en caso de que España sufriera un brote de gripe o de cualquier otro virus. Pese a datar de hace 15 años, varios expertos coinciden en que este documento resultaba suficiente para atender la emergencia sanitaria de la Covid-19 si se hubiera cumplido a rajatabla y si la sanidad pública hubiera contado con medios suficientes y no hubiera sufrido los grandes recortes que llegaron tras la crisis económica de 2008. Pero no ha ocurrido ninguna de las dos cosas.

De acuerdo al plan, el Gobierno podía haber decretado el aislamiento de los casos, la cuarentena de sus contactos, medidas de distanciamiento social y medidas de protección personal desde el periodo de alerta pandémica, esto es, en la fase 4. Aunque está sujeto a interpretaciones, esa fase 4 podía haberse decretado, en el caso de una gran previsión, tras conocer los casos de La Gomera o Baleares (principios o mediados de febrero), pero casi sin ninguna duda, en las últimas semanas de ese mes, cuando las noticias que llegaban de China y sobre todo, de Italia, eran muy preocupantes y los sanitarios comenzaron a recibir protocolos de actuación. Entre medias, se celebraron las manifestacion del 8 de marzo, el congreso de Vistalegre de Vox o infinidad de encuentros deportivos.

El texto asegura que los protocolos de distanciamiento social «pueden disminuir la transmisión sustancialmente, especialmente si se aplican de forma temprana, y que la combinación de estas medidas potenciará la eficacia de las mismas». Pero los colegios, cuyo cierre se consideraba para una fase más temprana, permanecieron abiertos hasta la segunda semana de marzo, igual que iglesias, cines o grandes almacenes, lugares también citados en el documento, que aboga por «adelantar los periodos vacacionales», el teletrabajo o las videoconferencias. El Ejecutivo no decretó el confinamiento hasta el 14 de marzo, cuando declaró el estado de alarma y con dos semanas como mínimo de retraso respecto a lo previsto en el plan de pandemias.

«Lo que nos ha pasado ha sido lo del cuento de Pedro y el lobo, que esta vez, la pandemia iba en serio», explica Joan Ramon Villalbí, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas), que lamenta que el covid-19 haya pillado al país con un sistema de salud pública muy debilitado tras los recortes. «Tenemos una ley general de salud pública de 2011 que preveía la creación de centros de control de epidemias, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, entre otras entidades, pero en un contexto de pocos recursos, nos encontramos con que no se ha podido hacer», explica. Además, Villalbí cree que los mecanismos de coordinación entre el Gobierno central y las comunidades autónomas no han funcionado de manera tan eficaz a como lo han hecho en países como Alemania.

Precisamente, este país diseñó en 2012 una estrategia que ha seguido en la crisis del nuevo coronavirus y que le ha permitido tener mejores cifras. El Informe sobre análisis de riesgo en la protección de la población, que contemplaba las hipótesis que se han hecho realidad con el coronavirus, ha servido como guía al Gobierno de Angela Merkel.

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