Colas en la reapertura de las tiendas de Zara en París

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Cola ante una de las tiendas de Zara de París
Cola ante una de las tiendas de Zara de París BENOIT TESSIER | Reuters

Francia pone fin a 55 días de confinamiento con una reapertura parcial del comercio

11 may 2020 . Actualizado a las 19:31 h.

Esta imagen se ha repetido esta mañana en varios de los establecimientos que Zara tiene en París. Tras 55 días de cierre, cuando uno de sus dependientes subió la persiana se encontró con una cola de gente esperando afuera. Ocurrió también en otras franquicias y cadenas de moda de la capital francesa. Y todavía más, delante de las peluquerías. Francia ha entrado este lunes en una especie de fase «ni-ni»: ni normalidad ni paralización. Un limbo en el que ya no rigen las reglas del confinamiento, pero tampoco la actividad ha retomado ni mucho menos sus constantes vitales. Los ciudadanos pueden abandonar libremente su domicilio -sin necesidad de mostrar ninguna autorización-, con el único límite de no moverse a más de 100 kilómetros.

En este nuevo escenario, la mayoría de las tiendas han reabierto sus puertas, al igual que también se ha reanudado la labor en oficinas que hasta ahora habían permanecido cerradas o dependientes del teletrabajo. Una de las imágenes de la jornada, y que se está compartiendo mucho en redes sociales, es la de la gente esperando a la apertura del Zara de un centro comercial de París.  La cola en este caso daba la vuelta a todo la fachada de la tienda y había unas 30 personas esperando a que la tienda abriese. 

Poca actividad en los Campos Elíseos

En la avenida de los Campos Elíseos, tradicional pulmón comercial de la capital francesa, había a media mañana casi tantos periodistas como clientes en las tiendas. Alrededor de la mitad de los comercios, principalmente establecimientos de moda y del lujo, seguían cerrados, muchos de ellos inmersos todavía en los ajustes necesarios para poder recibir a compradores en las condiciones sanitarias exigibles. «Los franceses son latinos y en cuanto se les deja libertad... Esto puede ser complicado», reflexionaba con ironía un dependiente de uno de los establecimientos de la avenida, que auguraba una relajación en el respeto de las normas de distanciamiento social.