Héroes de las pescaderías acercan a los mariñanos productos del mar frescos

Grallal y As Monxas (Viveiro), O Almacén do Peixe (Burela), Os Coyotes (Foz) y Dina (Ribadeo) siguen al pie del cañón y facilitando las compras con reparto a domicilio

Pescaderías de la plaza de abastos de Viveiro, que, como otras, han estado al pie del cañón desde que comenzó el estado de alarma
Pescaderías de la plaza de abastos de Viveiro, que, como otras, han estado al pie del cañón desde que comenzó el estado de alarma

viveiro / la voz

De un día para otro, la pandemia convirtió en esenciales a las pescaderías tradicionales, esas que hasta el 13 de marzo solo eran tiendas especializadas en productos del mar. A pecho descubierto, apañándoselas con sus propios medios para protegerse a sí mismos y a sus clientes de contagios, redoblaron esfuerzos para acercarle a los mariñanos pescados y mariscos. No se sienten héroes, aunque no solo no han parado sino que han trabajado más llevándoles las compras a casa a quienes lo pedían, bien porque no podían salir o preferían no hacerlo.

Económicamente, el balance de su actividad durante las primeras ocho semanas de confinamiento es desigual, por lo que cuentan las pescaderías Grallal y As Monxas, de Viveiro; Dina, de Ribadeo; Os Coyotes, de Foz; y O Almacén do Peixe, de Burela. Coinciden todas en que el cierre de la hostelería ha pasado factura y ha provocado una caída de precios en los productos considerados finos, mientras en los de consumo habitual se ha mantenido o ha bajado ligeramente. Todos han notado la falta de un segmento de su clientela habitual, las personas de más edad; y en Ribadeo, de los asturianos.

José Luis Chaves, conocido por Choco, en Peixes Grallal, con su empleada Montse
José Luis Chaves, conocido por Choco, en Peixes Grallal, con su empleada Montse

Peixes Grallal: «Aumentaron as vendas arredor dun 30 %»

José Luis Chaves, conocido por Choco, «preferiría que non fose nesta situación anormal», pero lo cierto es que a su negocio le ha ido mejor de lo que esperaba en estas ocho semanas de estado de alarma por el covid-19. «Non quero ser soberbio nin que se me malinterprete, pero as nosas vendas aumentaron arredor dun 30 %», calcula el titular de Peixes Grallal, situada en Covas (Viveiro).

Antes del confinamiento ya ofrecía reparto a domicilio, pero desde que lo publicitó representa alrededor del 10 % de su volumen de negocio. ¿Por qué vende más pescado? En su opinión, por la prohibición de la pesca recreativa, que ha privado de pescado fresco a quienes la practican y a sus seres de cercanos.

Por el cierre de la hostelería, «os mariscos e os peixes finos, como a lubina, o lenguado ou o rodaballo, están moito máis baratos». Otros de consumo habitual, «chicharro ou meiga, mantéñense» y la merluza «baixou, sobre todo o máis pequena». Porque «é un alimento esencial», cree que debería promocionarse «máis o consumo de peixe».

Loreto Tojo y su marido, tras la mámpara que montaron en Peixes Dina, situada en la plaza de abastos de Ribadeo
Loreto Tojo y su marido, tras la mámpara que montaron en Peixes Dina, situada en la plaza de abastos de Ribadeo

Peixes Dina: «Botamos moito en falta á xente maior e aos clientes asturianos»

Loreto Tojo y su esposo están al frente de Peixes Dina, puesto de la plaza de abastos de Ribadeo que durante treinta años perteneció a su suegra. Con dos hijos, y pese «ao medo a contaxios», el matrimonio asumió pasar de «comercio normal a esencial» invirtiendo en protección frente al virus.

«Unhas semanas si e outras non, compensou abrir porque polo menos cubrimos gastos e atendemos aos clientes», explica. Eso sí, «botamos en falta a moitísima xente: aos hostaleiros, aos maiores e aos clientes asturianos de Barres, Castropol, Tapia...». Más tarde de lo que quisieran, extendieron el reparto a domicilio, «por axudarllle a quen quería comer peixe e non saía da casa».

Económicamente han soportado «perdas porque a xente prioriza e economiza, compra peixes de temporada ou, se ten nenos, moitos escollen carne». De la clientela, destaca su sensibilidad en esta crisis: «Agradécese porque danse conta de que pasamos momentos difíciles».

Silvia Soto, encargada de O Almacén do Peixe, trabaja con otras compañeras
Silvia Soto, encargada de O Almacén do Peixe, trabaja con otras compañeras

O Almacén do Peixe: «Consumiuse moito peixe, traballamos a porta pechada e repartimos a domicilio»

Silvia Soto, encargada de O Almacén do Peixe, transmite las impresiones de una pescadería de Burela que, como las otras, ha reforzado las medidas de seguridad, además de «traballar a porta pechada e repartir a domicilio». Durante el confinamiento «consumiuse moito peixe, tamén con encargos para conxelar». Con la hostelería cerrada, «baixou bastante» el precio del pescado que se conoce como fino, pero con el de «diario mántense».

«Na clientela botamos en falta persoas maiores», añade quien se muestra contenta porque ella y sus compañeras trabajan «para darlle o servizo á clientela».

Claudio García, preparando una pieza en su pescadería Os Coyotes
Claudio García, preparando una pieza en su pescadería Os Coyotes

Pescadería Os Coyotes: «Subíu bastante a compra dos fogares, pero o peche da restauración notouse moito»

Claudio García atiende en Foz Pescadería Os Coyotes, que también ha estado al pie del cañón durante las ocho semanas de estado de alarma. Un tiempo en el que ha percibido «bastante aumento na compra dos fogares, pero o peche da restauración notouse moito». Aun así, «valeu a pena» seguir vendiendo productos del mar frescos que «aguantaron bastante os prezos no peixe do día a día, pero baixaron no que compraba a restauración».

Se arregló como pudo para protegerse del virus y, para facilitarle la compra «á xente que no sae da casa», le llevaba pescado a casa, aunque su clientela «prefiere vir á tenda».

Ramona Ramil, en Peixes As Monxas, en una imagen de archivo de su pescadería en la plaza de abastos de Viveiro
Ramona Ramil, en Peixes As Monxas, en una imagen de archivo de su pescadería en la plaza de abastos de Viveiro

Peixes As Monxas: «Non faltou de nada, e os prezos baixaron na peixería cando baixaron na lonxa»

Ramona Ramil regenta en la plaza de abastos de Viveiro el veterano puesto Peixes As Monxas. Abrió todos los días durante el confinamiento, con menos clientela de la habitual pero la suficiente como para «cubrir gastos que teño que pagar, si ou si, e levar peixe para comer». Echó de menos a los mayores, a quienes, al igual que al resto, sirvió a domicilio si se lo pedían. El mercado «sempre estivo abastecido, non faltou de nada, e os prezos baixaron na peixería cando baixaron na lonxa».

«Chamaron moito por teléfono» clientes. Agradecida con quienes eligen su pescadería, por ellos se siente «compensada».

 

 

 

 

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