El tablero político se agita tras el baile de aliados del Gobierno en el Congreso

El sí de Ciudadanos a Sánchez alarma a sus socios de investidura, sobre todo a ERC

Europa Press

Madrid / La voz

El Gobierno logró salvar la votación de la prórroga del estado de alarma gracias al apoyo de Ciudadanos, cuyos diez diputados cobraron un valor fundamental para que la postura del PP no fuese decisiva tras el desmarque de ERC. Sin embargo, en la Moncloa temen que este triunfo pueda hacer que se tambalee la ya de por sí frágil mayoría parlamentaria sobre la que Sánchez logró ser investido. La situación es tan excepcional que todavía resulta muy temprano para interpretar si este movimiento se traducirá en una modificación del tablero político para lo que resta de legislatura o se quedará en un episodio puntual tras el que los dos grandes bloques que nacieron a raíz de la moción de censura volverán a alinearse. Sin embargo, las intervenciones en el debate del miércoles y las reacciones durante la jornada de resaca ofrecen pistas de por dónde pueden ir los tiros.

ERC

La llave, en Lledoners. La cohabitación entre Cs y el PNV o Podemos se antoja imposible. Con los vascos, por la cuestión territorial. El temor de ver a Rivera en la Moncloa propició que el PNV se moviese en la moción de censura permitiendo a Sánchez alcanzar el poder. Y en materia económica, naranjas y morados son agua y aceite. Con estas dos premisas, la llave de la legislatura sigue estando a buen recaudo en la prisión de Lledoners.

La abstención de ERC en la investidura no fue suficiente, pero sí condición necesaria para que Sánchez lograse renovar al frente del Ejecutivo. Lo recordó Rufián en el debate: «Sin diálogo no hay legislatura». Oriol Junqueras irrumpió ayer en escena para reforzar este mensaje a través de RNE, apremiando al Gobierno a decidir «si se lanza a los brazos de Cs o si quiere mantener las mayorías de la investidura». La Moncloa lo asume. Por ello, en el debate del miércoles el Gobierno no dedicó ni un esfuerzo a atacar a los republicanos, que votaron no, dirigiendo todas sus balas a erosionar al PP, que se abstuvo. La portavoz socialista, Adriana Lastra, resultó muy clara tras «tenderle la mano» a Rufián: «El futuro de este país pasa por que la izquierda de este hemiciclo se entienda». Sin embargo, el horizonte electoral en Cataluña con sus rivales por el voto independentista (JxCat y la CUP) sin ningún tipo de ataduras, dificulta cada vez más los acuerdos entre ERC y el PSOE, especialmente con la mesa de diálogo congelada por la pandemia. «Acabarán volviendo al redil», confían fuentes del Ejecutivo.

Ciudadanos

Paso al centro. La llegada de Arrimadas a la presidencia auguraba continuismo, pero la nueva presidenta de Cs apreció este miércoles una oportunidad de poner en valor las malas cartas que le quedaron tras las últimas elecciones. Sus diez escaños resultaron fundamentales para que el Gobierno salvara la alarma, y un primer paso para ocupar el enorme espacio que existe en el centro del tablero político. La tesis de Albert Rivera era que España estaba tan polarizada que el centro estaba condenado a la irrelevancia, por lo que se lo jugó todo a dar el sorpasso al PP, con los resultados conocidos. Arrimadas insistió en que su sí a la alarma no era para oxigenar al Gobierno, sino «para salvar vidas». Pero ya tiene un motín interno en su partido y hasta el propio Rivera cuestionó su estrategia a través de las redes sociales.

PNV

Aliados preferentes. No importa lo revuelto que esté el mar, que el PNV siempre vuelve a casa con pesca. Con el actual reparto de fuerzas, las mayorías pasan por que la coalición una sus votos a ERC o a Cs, pero siempre con el plácet del grupo vasco, cuyos seis escaños continúan siendo fundamentales. Dentro del bloque de la derecha, solo podrían llegar a entenderse con la rama autonomista del PP. Los resultados de las elecciones en el País Vasco provocarán un nuevo movimiento en el tablero nacional.

PP

Desconcierto. El movimiento de Cs cerrando a última hora un acuerdo con el Gobierno dejó al PP en fuera de juego. Casado quiso aprovechar el desmarque de ERC para poner en valor sus votos, pero a la postre resultaron irrelevantes para inclinar la balanza. El líder de la oposición amagó toda la semana con tumbar el estado de alarma, generando desconcierto incluso entre sus diputados, hasta el punto de que el miércoles, unos minutos antes de la votación se vio obligado a improvisar una videoconferencia con ellos para que nadie se confundiese de botón.

Génova, que aguardaba con cierta tranquilidad una muerte lenta de Cs, tendrá que volver a poner un ojo en los naranjas.

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