Europa apura el fin del confinamiento tras más de 1,5 millones de contagios

Los países buscan salvar su economía, luego de que Suecia redujese el impacto de la crisis sin aplicar restricciones

Jóvenes en una terraza de Suecia, donde no hay restricciones por el coronavirus
Jóvenes en una terraza de Suecia, donde no hay restricciones por el coronavirus

redacción / la voz

Mientras la economía mundial se derrumba por el coronavirus, Suecia presentó una contracción de su PIB de apenas el 0,3 % respecto al trimestre anterior. Las autoridades sanitarias suecas apostaron desde el principio por una estrategia sin restricciones, solo recomendaciones de distanciamente social, que buscaban alcanzar un elevado grado de inmunidad de su población. A lo largo de la pandemia, el sistema sanitario no llegó a colapsarse y se notificaron, hasta la fecha más de 24.600 casos. «No digo que hayamos sido un éxito en todos los indicadores. Nos preocupa mucho la cantidad de fallecidos», reconoció esta semana el doctor Anders Tegnell, responsable de la respuesta del país ante el coronavirus.

El covid-19 terminó con la vida de 3.004 personas, un número no muy elevado comparado con otros países europeos, pero sí en el espejo de sus vecinos nórdicos. En Dinamarca, por ejemplo, la cifra de víctimas mortales es de 506. «Calculamos que más gente caería enferma, pero el balance de fallecidos nos ha sorprendido» admite el epidemiólogo. Casi la mitad de estas defunciones se produjeron en centros de mayores, a pesar de que las visitas a residencias estaban prohibidas. Entre tanto, el resto del continente observaba, confinado en casa, imágenes de suecos organizando picnics en los parques u ocupando las terrazas de bares y restaurantes. Un informe del banco Goldman Sachs advirtió, sin embargo, que el modelo sueco no puede exportarse a otros países, ya que la densidad de población del país es muy inferior a la del resto de Europa y la estructura de sus hogares cuenta con muchas viviendas unipersonales o con baja proporción de residentes multigeneracionales.

Tras más de 1,5 millones de personas contagiadas, el continente acelera el desconfinamiento para suavizar la debacle económica. La Comisión Europea proyectó la mayor recesión de la historia, un hundimiento del 7,4 % —en la crisis del 2009 cayó un 4,5. Alemania encabeza el fin de las restricciones: el distanciamento social se mantiene hasta el 5 de junio, pero todo el comercio abrirá sus puertas con reducción de aforo y se permitirán los paseos en grupo. «Podemos permitirnos cierta audacia», señaló el miércoles la canciller Angela Merkel, si bien subrayó que «habrá que lidiar con el virus durante mucho tiempo».

Francia prevé mantener el estado de emergencia hasta el 24 de julio, pero a partir del lunes inicia desescalda desigual en función de cada territorio. Todos los comercios reiniciarán su actividad, salvo la hostelería, y la distancia máxima de los desplazamientos será de cien kilómetros. Los franceses han podido salir a hacer ejercicio, pasear o ir a la compra desde el inicio del confinamiento, decretado el 17 de marzo. Desde el inicio de la pandemia fallecieron más de 25.800 personas en el país.

Otro que ya inició la desescalada esta semana fue Italia, con la vuelta al trabajo de unos cuatro millones de empleados. Pese a aliviar las restricciones, las autoridades transalpinas notificaron ayer 1.401 casos nuevos, elevando el total de contagios a 215.858 y el de fallecidos a 29.958.

Portugal vive una situación opuesta, encabezando el pequeño grupo de países europeos que lograron responder con éxito a la pandemia tras registrar 108 muertes por cada millón de habitantes, una tasa de mortalidad muy inferior a la española, con 558. El lunes, con todas las regiones del país con un índice de transmisión del virus inferior al 1 %, el pequeño comercio y los concesionarios de coches volvieron a abrir. Las restricciones de movimientos se relajarán en los próximos días, según avance la pandemia, y las reuniones se reducirán a un máximo de diez personas, por el momento. El fútbol profesional se reanudará a finales de mayo y los equipos entrenan desde el lunes.

Descontrol en Reino Unido

El ejemplo de que el modelo sueco no puede cundir en otros países es el Reino Unido, donde se apostó por un «confinamiento inteligente» similar al de los Países Bajos. Los tres compartían el propósito de inmunizar a la población, pero el plan terminó por saturar los hospitales y perder el control sobre el avance del virus desde el inicio de la pandemia. Dominic Raab, el relevo temporal de Boris Johnson luego de que el propio primer ministro enfermase por coronavirus —llegando a ingresar en uci—, anunció ayer que la relajación de la cuarentena será «modesta y gradual». El gobierno británico maniobró para implementar restricciones de apertura para los comercios no esenciales, pero permite salir para hacer ejercicio una vez al día.

El Reino Unido es el segundo país con más fallecidos, más de 30.600, y acumula 206.715 positivos por coronavirus, registrando 5.614 contagios solo ayer. En Países Bajos, donde se han limitado a hacer recomendaciones a la población, han muerto 5.288.

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